Ventajas reales y desventajas de apagar el router por la noche

Última actualización: marzo 22, 2026
Autor: Pixelado
  • El consumo eléctrico de un router es reducido y apagarlo por la noche solo genera un ahorro económico moderado frente a otros electrodomésticos.
  • Apagar el router puede aportar algo de seguridad y favorecer la desconexión digital, pero no sustituye a una buena configuración y actualización del equipo.
  • Muchos dispositivos del hogar dependen del router 24/7 y los fabricantes lo diseñan para funcionar encendido, por lo que apagarlo cada noche no siempre es buena idea.
  • La mejor estrategia suele ser combinar reinicios puntuales, buena seguridad WiFi y, si interesa, programación horaria del WiFi o de la alimentación.

router encendido por la noche

En muchos hogares se ha abierto el melón de si es mejor apagar el router por la noche o dejarlo siempre encendido. Se mezclan argumentos de ahorro en la factura de la luz, supuestos efectos sobre la salud, seguridad frente a hackeos y hasta la idea de que así el aparato “descansa”. Con tanta información cruzada, es normal que no tengas claro qué te compensa hacer en tu caso.

A lo largo de este artículo vas a encontrar una guía muy completa que reúne todos los mitos, ventajas reales, inconvenientes y situaciones concretas en las que sí tiene sentido apagar el router por la noche. También verás cómo afecta al consumo eléctrico, a la vida útil del equipo, a tu seguridad digital y a la calidad de tu descanso, con datos y matices para que puedas decidir con criterio y no solo por lo que has oído.

Mitos y creencias sobre apagar el router por la noche

Lo primero es separar lo que se ha repetido mil veces de lo que realmente está respaldado por datos, porque alrededor del router hay muchos mitos que se han ido colando en conversaciones y redes sociales sin demasiada base técnica.

Uno de los tópicos más extendidos es que si lo apagas por las noches el router funcionará mejor y durará más. Estos equipos están diseñados para trabajar de forma continua 24/7, con una temperatura relativamente estable. Forzar ciclos diarios de apagado y encendido genera variaciones térmicas y pequeños picos eléctricos que, a la larga, pueden castigar más los componentes internos que dejarlos encendidos de manera constante.

También se oye mucho que apagar el router por la noche supone un ahorro enorme en la factura de la luz. En realidad, los números cuentan otra historia: la mayoría de routers domésticos se mueven entre unos 5 y 10 W de consumo, con estimaciones medias entre 240 y 260 kWh al año según modelo y uso, lo que se traduce en menos de 10-15 euros anuales en muchos casos y en torno a 20-25 euros en estimaciones más altas. Cortarlo 7 u 8 horas al día reduce algo ese coste, pero estaríamos hablando de alrededor de 0,7-1 euro al mes, menos de 10-12 euros al año en muchos escenarios.

Otro argumento recurrente es que apagando el router te vuelves inmune a los hackeos. Es cierto que, mientras el equipo está apagado, no hay forma de atacar esa red concreta, pero la seguridad de tu WiFi no se basa en apagar y encender, sino en utilizar cifrado moderno (WPA2 o mejor WPA3), contraseñas robustas, firmware actualizado y desactivar funciones que puedan abrir puertas (como WPS o la administración remota si no la necesitas). Reducir las horas de exposición ayuda un poco, pero si la red está mal configurada, el problema seguirá ahí cuando lo vuelvas a encender.

En el terreno de la salud también hay bastante ruido. Muchas personas están convencidas de que las ondas WiFi empeoran el sueño o son peligrosas para el organismo. La evidencia científica general disponible, incluida la de la Organización Mundial de la Salud y organismos europeos, indica que las emisiones de routers domésticos, en las bandas de 2,4 y 5 GHz y con potencias muy bajas, no suponen un riesgo probado para la salud a los niveles habituales de exposición. De hecho, un móvil pegado a la oreja emite mucho más que el router del salón.

Aunque algún estudio reciente a pequeña escala ha observado alteraciones ligeras en parámetros del sueño al dormir justo al lado de una fuente de radiación similar a un router, no se trata de conclusiones definitivas ni aplicables a todos los casos. Más que un alarmismo sanitario, lo razonable es optar por el sentido común: no pegar el router a la cabecera de la cama, mantener cierta distancia y priorizar otros factores probados que sí perjudican el descanso, como el uso intensivo de pantallas antes de dormir.

Consumo eléctrico real del router y ahorro posible

consumo electrico del router

Cuando se habla de ventajas de apagar el router por la noche, el primer punto que suele salir a la palestra es el ahorro de energía. La clave está en entender cuánto consume de verdad el aparato para saber si compensa andar desenchufándolo todos los días.

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Los datos de distintos operadores y compañías energéticas apuntan a que un router medio se sitúa entre los 5 y los 10 W de consumo, aunque ciertos modelos más potentes o de gama alta pueden subir algo más. Si tomamos un valor alto de referencia, 10 W durante 24 horas, eso supone unos 240 Wh diarios, es decir, 0,24 kWh. En un mes, hablamos de unos 7,2 kWh; al cabo del año, rondaría los 86-90 kWh, que a precios habituales podrían equivaler a entre 12 y 24 euros aproximadamente.

En estimaciones algo más agresivas, hay cálculos que elevan el consumo anual hasta los 260 kWh con routers concretos, lo que podría suponer alrededor de 70-75 euros al año. Aun en ese escenario alto, apagarlo solo durante la noche reduce la factura en torno a un tercio de esa cifra, es decir, unos 20-25 euros anuales como máximo.

Si hacemos el cálculo con el caso medio más repetido por las eléctricas, apagar el router unas 8 horas diarias ahorra cerca de 2,4 kWh al mes, que con precios de 0,16 €/kWh se traducen en unos 0,79 € mensuales, menos de 10 euros al año. No es un importe despreciable, pero tampoco una revolución para tu economía doméstica, especialmente si lo comparas con otros electrodomésticos que sí consumen mucho más.

Otro dato interesante es que el router, a diferencia de la tele o la consola, no genera un “consumo fantasma” típico de los modos en espera. Suele estar siempre funcionando con un perfil de consumo estable y relativamente bajo, precisamente porque los fabricantes saben que va a pasar encendido todo el día. Por eso, si tu objetivo principal es recortar gasto, seguramente tengas más margen actuando sobre otros aparatos que se quedan en stand by y suman muchos más kWh al año.

Impacto en la salud y calidad del sueño

Otro bloque habitual de dudas tiene que ver con si tener el router encendido por la noche afecta al descanso o puede ser perjudicial para la salud a largo plazo. Aquí lo sensato es diferenciar entre evidencias sólidas y preocupaciones razonables pero no confirmadas.

Por un lado, las principales agencias de salud internacionales coinciden en que no hay pruebas concluyentes de que la exposición a redes WiFi domésticas cause daños en las condiciones de uso habituales. Las potencias son muy bajas y las distancias suelen ser suficientes para que la intensidad de campo se reduzca rápidamente.

Por otro lado, como se ha comentado, hay estudios puntuales que apuntan a posibles alteraciones ligeras del sueño si se duerme pegado a una fuente de microondas similar a la de un router. Esto no significa que todo el mundo vaya a dormir mal por tener el WiFi encendido, pero sí que algunas personas pueden preferir limitar la exposición nocturna por pura tranquilidad, especialmente en habitaciones infantiles o en personas muy sensibles a estos temas.

En la práctica, lo que más perjudica tu descanso no es la señal WiFi, sino el uso intensivo de móviles, tablets u ordenadores justo antes de irte a la cama. La luz azul de las pantallas altera la producción de melatonina y dificulta conciliar el sueño, además de que las notificaciones constantes y la costumbre de “mirar un momento” el móvil aumentan la activación mental cuando deberías estar desconectando.

Por eso, muchos expertos en sueño y bienestar recomiendan más bien que apagues o alejes el móvil, o al menos desactives sus conexiones por la noche, y que limites su uso en la hora previa a acostarte. De paso, si quieres ir un paso más allá, puedes apagar el WiFi o programarlo para que se desconecte a ciertas horas, pero será más por crear un entorno de descanso sin distracciones que por un efecto directo demostrado de las ondas en sí.

Ventajas de apagar el router por la noche

ventajas de apagar el router

Aunque muchos mitos están inflados, sí existen algunas ventajas reales de apagar o reiniciar el router en determinadas franjas horarias, especialmente por la noche, cuando en teoría se utiliza menos la conexión.

Una primera ventaja clara es que, si acostumbras a apagarlo o programar un reinicio nocturno, estás forzando un reseteo periódico de sus procesos internos. Igual que un móvil o un ordenador, el router va acumulando pequeñas tareas, conexiones y procesos que, con el tiempo, pueden hacer que vaya un poco más lento o se vuelva algo inestable. Un reinicio de vez en cuando ayuda a que todo se cargue desde cero y, en muchos casos, soluciona fallos puntuales de conexión.

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Otra ventaja, aunque limitada, está en la reducción de las horas de exposición a intentos de ataque. Si no hay red encendida, no hay a qué conectarse. Para alguien muy preocupado por los ciberataques, o que haya notado comportamientos raros en su red o en algún dispositivo, tener el router apagado durante las horas de sueño puede dar un plus de tranquilidad, especialmente si se ausenta de casa varios días sin necesidad de mantener nada conectado.

Apagar el router por la noche también puede servir como estrategia de “desintoxicación digital” en el hogar. Si quieres evitar que los móviles, tablets, consolas u otros aparatos estén siempre conectados y emitiendo notificaciones, cortar la conexión inalámbrica durante unas horas obliga, literalmente, a desconectar. Esto es útil sobre todo en familias con adolescentes o en personas que sienten que les cuesta dejar el móvil en paz al irse a la cama.

En el plano energético, aunque el ahorro no sea espectacular, sí es cierto que cada kWh que no se consume ayuda a rebajar un poco la factura y la huella energética. Si acompañas el apagado del router de otras medidas, como desconectar regletas completas, programar enchufes inteligentes o apagar también repetidores WiFi y sistemas mesh cuando no se usen, el efecto global será mayor.

Hay quienes defienden además que, al reducir el tiempo de funcionamiento diario, se podría favorecer algo la durabilidad del equipo, sobre todo en entornos de mucho calor, donde el router ya trabaja bastante forzado. En verano, si tu aparato se recalienta con facilidad, dejarlo apagado algunas horas puede ayudar a que se enfríe y recupere un comportamiento más estable al encenderlo de nuevo.

Razones de peso para mantener el router encendido

router encendido ventajas

Frente a las posibles ventajas de apagarlo, están las razones técnicas y prácticas por las que muchos expertos recomiendan dejar el router siempre encendido, salvo en casos muy concretos. Y no son pocas.

La primera tiene que ver con que el router no solo sirve para que navegues desde el móvil mientras ves la tele. Cada vez hay más dispositivos conectados de forma permanente: cámaras IP, sistemas de alarma, sensores, aspiradoras, bombillas inteligentes, altavoces con asistente de voz, termostatos o incluso el teléfono fijo si la línea va asociada al propio router. Si desconectas el aparato por la noche, todo eso se queda sin conexión y puede dejar de cumplir su función básica.

Imagina, por ejemplo, que tienes una cámara de videovigilancia o un vigilabebés que dependen del WiFi. Al apagar el router, pierdes totalmente esa capa de seguridad o de monitorización. Lo mismo ocurre con sistemas domóticos que suben persianas, encienden luces o controlan el clima de la casa en función de horarios o sensores conectados a la red local.

Otra razón importante es que muchos routers y dispositivos conectados aprovechan la noche para ejecutar actualizaciones de firmware y de software. Los operadores suelen enviar parches, revisiones automáticas o cambios de configuración en horas de poco tráfico para no molestar a los usuarios. Si el router está apagado, esas tareas pueden retrasarse o fallar, dejando el equipo sin mejoras de rendimiento o sin correcciones de seguridad críticas.

Hay que tener en cuenta además que el router se comunica de manera continua con la operadora para informar del estado de la línea. Cortar esa comunicación todos los días puede hacer que los sistemas de la compañía interpreten que hay incidencias frecuentes, o que ciertos ajustes de estabilidad no se apliquen correctamente si el equipo no está disponible cuando deben ejecutarse.

Desde el punto de vista del hardware, la mayoría de fabricantes y técnicos coinciden en que estos aparatos están concebidos para funcionar durante semanas o meses sin necesidad de apagarse. La teoría general de “si no lo uso, mejor desenchufado” se aplica bien a muchos electrodomésticos, pero en el caso del router es justo al revés: se ha diseñado pensando en el uso continuado. Forzarlo a un apagado y encendido diario implica someterlo a picos de tensión que pueden dañar a la larga el alimentador o algunos componentes delicados.

También hay un aspecto de comodidad nada menor: si todas las mañanas tienes que encender el router y esperar varios minutos hasta que la conexión se estabilice, y además los dispositivos de casa detecten de nuevo la red, tu día empieza con esa pequeña molestia añadida. En un hogar muy conectado, este pequeño retraso puede ser bastante engorroso.

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Casos en los que sí tiene sentido apagar el router

Con todo lo anterior sobre la mesa, hay situaciones en las que sí está justificado, o al menos es muy razonable, apagar el router durante un tiempo prolongado, ya sea de noche o en otros momentos.

Un caso claro es cuando vas a estar fuera de casa varios días o semanas y no necesitas que ningún dispositivo se mantenga online. En ese contexto, desconectarlo reduce aún más el consumo eléctrico y recorta la ventana de exposición a posibles ataques mientras la vivienda está vacía. Eso sí, si tienes cámaras, sensores de agua o fuego, o alarmas que dependen de Internet, tendrás que valorar si te compensa más mantener la seguridad activa o apagarlo.

También es lógico apagarlo cuando quieres solucionar un problema puntual de conexión. El clásico “apaga y enciende” no es un mito: al reiniciarse, el router borra procesos, renueva sesiones y vuelve a cargar el firmware desde cero, lo que arregla la mayoría de fallos típicos de cortes, lentitud o microcortes esporádicos.

Hay otro escenario en el que puede ser útil apagarlo unos minutos: cuando necesitas forzar el cambio de IP pública si tienes una dirección dinámica. En algunos proveedores basta con dejar el router desenchufado unos minutos para que, al volver a conectarse, se asigne una nueva IP, algo que puede ser interesante si sospechas de un ataque concreto contra tu dirección actual o si tienes bloqueos por parte de algún servicio online.

Si notas que el aparato está excesivamente caliente, sobre todo en verano, puede ser buena idea apagarlo un rato para que se enfríe. No obstante, la mejor solución aquí es recolocarlo en una zona bien ventilada, lejos de fuentes de calor y sin objetos encima que tapen las rejillas, porque un router encajonado o rodeado de otros dispositivos sí puede sufrir sobrecalentamiento y pérdida de rendimiento.

Por último, cuando sospechas que alguien se ha colado en tu WiFi, apagarlo es una reacción rápida razonable para expulsar a intrusos de la red de inmediato. Después de eso, lo crucial es acceder a la configuración del router, cambiar la contraseña, revisar qué dispositivos están conectados y, si es posible, actualizar el firmware para tapar vulnerabilidades conocidas.

Dónde encaja la programación del WiFi y los enchufes inteligentes

No siempre hace falta irse al extremo de tener el router siempre encendido o siempre apagado por las noches. Muchos modelos modernos incluyen opciones para programar horarios de emisión de la red WiFi. En ese caso, el equipo sigue encendido, mantiene la conexión con la operadora y puede ejecutar actualizaciones, pero la señal inalámbrica se apaga en las horas que tú decidas.

Si tu router no ofrece esa posibilidad, existe la opción de usar enchufes inteligentes con programación local, que permiten cortar y restaurar la corriente en determinados horarios incluso aunque no haya internet. Es una solución cómoda para reinicios periódicos o apagados específicos cuando te vas de fin de semana, aunque conviene no abusar de ello como rutina diaria si no lo necesitas realmente.

Además, puedes combinar la programación del WiFi con perfiles de acceso diferenciados, de forma que ciertos dispositivos se queden sin red mientras otros mantienen conexión. De esta manera, por ejemplo, puedes dejar operativas las cámaras de seguridad y, al mismo tiempo, desconectar las consolas o los móviles a partir de cierta hora de la noche.

En cualquier caso, tanto con horarios de WiFi como con enchufes programables, lo importante es tener claro qué equipos dependientes del router necesitan estar activos en cada momento, para no encontrarte con cámaras inutilizadas, alarmas sin conexión o electrodomésticos inteligentes que dejan de hacer sus tareas programadas.

Al final, la decisión sobre apagar, reiniciar o programar el router por la noche pasa por equilibrar comodidad, seguridad, ahorro y necesidades de tu hogar conectado. Si tienes la casa llena de domótica que necesita conexión constante, probablemente te compensará dejarlo encendido y centrarte en tenerlo bien configurado y actualizado; si tu uso es muy básico y quieres acotar un poco las horas de conexión, apagarlo o programarlo a determinadas horas puede encajar mejor con tu forma de vida.

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