- Family Link y las experiencias supervisadas de YouTube permiten gestionar cuentas infantiles y personalizar contenido, tiempo de uso y aplicaciones.
- Los adultos pueden controlar la actividad, la ubicación, las compras y los datos personales de la cuenta del menor desde la app de Family Link.
- Es necesario cumplir ciertos requisitos técnicos en los dispositivos y revisar la transición cuando el menor alcanza la edad legal para gestionar su cuenta.
- Los controles parentales son un complemento a la educación digital: la supervisión tecnológica debe ir unida al diálogo y la mediación familiar.
Crear una cuenta online para los peques ya no es simplemente ponerles un correo y listo. Hoy en día, la clave está en activar bien los controles familiares, entender qué se puede vigilar, qué se puede limitar y cómo acompañarles en todo ese proceso digital. Google, con herramientas como Family Link y las experiencias supervisadas de YouTube, ofrece un abanico enorme de opciones… siempre que sepamos dónde tocar.
A lo largo de esta guía vas a encontrar explicado con detalle cómo funcionan los controles parentales de Google para cuentas de niños, niñas y adolescentes: qué puedes hacer desde Family Link, cómo se gestiona su actividad, qué pasa cuando llegan a la edad legal para tener su propia cuenta, qué requisitos técnicos necesitas y, muy importante, qué recomendaciones conviene seguir para no dejarlo todo en manos de la tecnología.
Qué es Family Link y cómo encaja en las cuentas de niño
Family Link es la aplicación de Google pensada para que padres, madres y personas cuidadoras puedan supervisar la cuenta y los dispositivos de los menores. Está diseñada para gestionar cuentas de niños menores de 13 años o de la edad mínima establecida en cada país (en España, la referencia importante son los 14 años para cuentas propias), ofreciendo un entorno mucho más controlado.
Con Family Link, el adulto crea o gestiona una cuenta de Google infantil que queda vinculada a su grupo familiar. A partir de ahí, puede ir ajustando permisos, aplicaciones, filtros de contenido y tiempos de uso para que el menor navegue con más seguridad en servicios como YouTube, Google Play o el propio dispositivo Android.
Una de las grandes ventajas de este sistema es que no se limita a un solo dispositivo: cuando activas los controles de Family Link asociados a la cuenta de Google del menor, esos ajustes se aplican en todos los dispositivos donde el niño o niña inicie sesión con esa misma cuenta (incluidos dispositivos iOS en muchos casos).
Además, Family Link permite que más de un adulto pueda ejercer esa supervisión. Un padre, madre o tutor puede añadir a otro adulto como administrador adicional, de forma que ambos tengan capacidad de revisar y modificar ajustes sin depender siempre de un único dispositivo o de una sola persona.
Experiencias supervisadas de YouTube con cuenta de niño
Para las familias que deciden que su hijo o hija ya tiene la madurez suficiente para ver vídeos online, YouTube ofrece la posibilidad de usar una cuenta supervisada. Esta opción está pensada para menores que todavía no deberían moverse libremente sin filtros, pero que necesitan un entorno algo más flexible que YouTube Kids.
En estas experiencias supervisadas, son los padres quienes configuran qué tipo de contenido puede ver el menor. A través de los diferentes niveles de control, se personaliza qué vídeos y canales se muestran, qué funciones están activas y hasta qué punto YouTube puede recomendar nuevos contenidos basados en la actividad del niño.
Esta configuración se gestiona desde el Centro Familiar de Google o directamente desde Family Link. Una vez creada la cuenta supervisada, los adultos pueden ir ajustando los filtros y permisos con el tiempo, por ejemplo ampliando el tipo de contenido accesible a medida que el menor crece o mostrando más funciones cuando se considere que ya están preparados.
Es importante entender que estas opciones no son estáticas: los controles y ajustes se pueden cambiar siempre que haga falta. Si en algún momento ves que se le queda corto o, al revés, que está viendo cosas que no te terminan de convencer, puedes revisar y modificar las opciones en cualquier momento desde la app.
Gestión centralizada de la cuenta de Google del menor
Cuando creas una cuenta de Google para tu hijo o hija a través de Family Link, pasas a tener acceso a una serie de ajustes que te permiten configurar la experiencia online de forma bastante detallada. Estos ajustes se controlan principalmente desde la aplicación Family Link o desde el Centro Familiar en la web.
Como administrador principal de Family Link (es decir, la persona adulta que creó la supervisión), puedes decidir qué se guarda, qué se muestra y qué se permite hacer con esa cuenta. Por ejemplo, es posible controlar la actividad en Google Play (incluyendo cómo se autorizan las compras), gestionar los permisos de ubicación, ajustar los controles de actividad de Google y revisar o editar datos personales de la cuenta del menor.
Además, en el centro de ayuda de Google hay documentación muy completa donde se explica cómo crear una cuenta infantil desde cero, cómo añadir supervisión a cuentas ya existentes, cómo manejar las notificaciones de Family Link y qué ocurre con esas cuentas cuando los chicos cumplen 13 años o la edad marcada en cada territorio.
Para quienes solo quieren supervisar el dispositivo (más que toda la cuenta), en algunos casos basta con hacerlo directamente desde los ajustes del móvil del menor. En dispositivos Android, se puede acceder desde Configuración → Google → Niños y familia → Controles parentales, y elegir ahí la cuenta específica que se va a supervisar, enlazándola con el dispositivo de la persona adulta.
Control de la actividad y la privacidad de la cuenta infantil
Una pieza clave de los controles familiares es la gestión de la actividad en Google. Toda la navegación, búsquedas y uso de aplicaciones que Google registra se guarda asociada a la cuenta del menor, y desde Family Link se puede decidir qué tipos de actividad se guardan y cuáles no.
En la sección de configuración de privacidad de Family Link, los padres pueden entrar en los “Ajustes de los datos de la cuenta” y revisar los llamados “Controles de la actividad de tu cuenta”. Aquí es posible activar o desactivar el historial de ubicaciones, la actividad web y de aplicaciones o el historial de YouTube, entre otros apartados. También se puede indicar si el menor puede modificar por su cuenta estos controles o si solo los adultos tienen esa capacidad.
Si optas por impedir que se guarde cierta actividad, hay que tener en cuenta que algunas funciones de Family Link y de otros servicios de Google pueden dejar de funcionar o volverse más limitadas. Por ejemplo, las recomendaciones de contenido o las sugerencias personalizadas pueden ser menos precisas, y algunas características de supervisión dependen precisamente de esos datos.
En cuanto a la revisión de lo que ya se ha guardado, los padres pueden acceder a la página “Mi Actividad” desde el dispositivo del menor para ver qué aplicaciones se han utilizado, qué búsquedas se han hecho o qué contenido se ha consultado; si sospechas de actividad no autorizada, revisa cómo saber si están espiando tu móvil para tomar medidas.
Cuando se ha añadido la supervisión sobre una cuenta que el menor ya tenía antes, la cosa cambia un poco: para revisar o borrar actividad es posible que necesites la colaboración del propio niño o niña, ya que hay secciones a las que solo se accede con su validación en el dispositivo. Aun así, la supervisión mantiene su efecto sobre los nuevos datos que se vayan generando.
Edición de la información personal de la cuenta infantil
Mientras tu hijo o hija no haya cumplido los 13 años (o la edad que marque la ley en tu país) y no haya optado por gestionar su propia cuenta, Family Link te permite modificar ciertos datos personales asociados a su perfil. Esto incluye su nombre, fecha de nacimiento y género, siempre desde la sección de configuración de la cuenta dentro de la app.
Para hacer cambios, basta con seleccionar al menor en Family Link y entrar en los controles de “Configuración de la cuenta”. Desde ahí, puedes actualizar el nombre si, por ejemplo, quieres corregirlo o adaptarlo, ajustar la fecha de nacimiento si hubo algún error al crear la cuenta, o modificar el género registrado si hace falta que sea más preciso.
También es posible cambiar la foto de perfil del menor, aunque con una limitación importante: si la supervisión se añadió a una cuenta ya existente que el niño tenía antes, esa opción puede no estar disponible. En los casos en los que sí se puede, la app permite hacer una foto nueva o elegir una de la galería, e incluso quitar la imagen si no quieres que aparezca ninguna.
Otro punto delicado es la contraseña. Los adultos administradores pueden cambiar la contraseña de la cuenta infantil desde Family Link. Al hacerlo, se cerrará la sesión en todos los dispositivos donde estuviera conectada y, hasta que el menor vuelva a iniciar sesión con la nueva contraseña, los ajustes de supervisión dejarán de aplicarse correctamente.
Conviene recordar que cuando se cambia la contraseña en una cuenta que tiene la verificación en dos pasos activada, este sistema de seguridad adicional se desactiva automáticamente. Tanto tú como tu hijo recibiréis un correo avisando de este cambio, y el menor podrá reactivar de nuevo la verificación en dos pasos una vez que vuelva a iniciar sesión con la nueva clave.
Control de compras, apps y Google Play con Family Link
Family Link también sirve para tener bajo control las descargas y compras que hace el menor en Google Play. La configuración de autorización de compras de Family Link solo se aplica a aquellas adquisiciones que se hacen usando el sistema de facturación de Google Play, por lo que es importante revisar bien qué métodos de pago hay asociados a la cuenta familiar. Family Link también permite, por ejemplo, activar el control parental en Fortnite para evitar compras o contenido inapropiado en ese título.
Desde la app, el administrador principal puede exigir que todas las compras (incluidas las de apps gratuitas que tienen pagos internos) tengan que ser aprobadas previamente por un adulto, o permitir cierto margen en función de la edad y la madurez del menor. Esta capa de control evita sorpresas en la tarjeta bancaria y ayuda a explicar a los peques el valor del dinero en el entorno digital.
Además de la parte económica, Family Link ofrece la opción de gestionar qué aplicaciones se pueden instalar y cuáles ya no pueden usarse. Si consideras que un juego no es apropiado por su contenido o por el tiempo que absorbe, siempre puedes bloquearlo o limitar su uso desde los ajustes de la app en tu propio dispositivo.
Otra función útil es la información que se muestra sobre cada aplicación: desde detalles de la clasificación de edad hasta si incluye anuncios, compras dentro de la app o permisos sensibles como acceso al micrófono, la cámara o la ubicación. Con estos datos, es más fácil tomar decisiones informadas sobre qué apps son adecuadas para esa etapa concreta del niño o la niña; y para consolas familiares puedes consultar guías específicas como el control parental en Nintendo Switch.
Supervisión de la ubicación y otros ajustes avanzados
En función del dispositivo que use el menor, Family Link puede proporcionar diferentes niveles de supervisión de ubicación. En muchos casos, es posible consultar dónde se encuentra el dispositivo del niño en tiempo real, siempre que tenga conexión y los servicios de localización estén activos.
Este sistema resulta muy práctico para confirmar, por ejemplo, que ha llegado bien al colegio o a casa de un amigo, o para localizar el móvil si se ha perdido. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, según el modelo de dispositivo y la versión de Android, algunas funciones de supervisión pueden estar limitadas o funcionar de manera distinta.
Además de la ubicación, desde Family Link se pueden gestionar otros ajustes avanzados, como los filtros de contenido en la navegación, las recomendaciones personalizadas en servicios de Google o el uso de ciertas funciones del dispositivo (por ejemplo, desactivar la instalación de apps desde fuentes desconocidas).
Si el menor usa varios dispositivos, la configuración puede variar ligeramente de uno a otro, por lo que es buena idea revisar los ajustes cuando se estrena un nuevo móvil o tablet. De este modo te aseguras de que siguen aplicándose las mismas normas de uso que habíais acordado.
Requisitos técnicos para usar Family Link y cuentas supervisadas
Para que todo este sistema de control parental funcione, tanto el dispositivo del adulto como el del niño tienen que cumplir ciertos requisitos técnicos. En el caso de los padres, Family Link es compatible con Android y también con iOS; conviene revisar el software para smartphones Android. En Android, se necesita al menos la versión 4.4 (KitKat) o superior; en iOS, es necesario contar con la versión 9 o posterior.
Aunque algunos parámetros se pueden configurar desde un navegador web, hay funciones —como establecer límites de tiempo de uso o gestionar de forma detallada las apps que pueden usar los hijos— que solo están disponibles instalando la aplicación Family Link en el dispositivo del adulto. Por eso, lo más recomendable es usar siempre la app oficial.
En cuanto al dispositivo del menor, Family Link está pensado principalmente para móviles y tablets Android. En general, se requiere Android 7.0 (Nougat) o superior, aunque en algunos dispositivos con Android 5.0 y 6.0 (Lollipop y Marshmallow) también puede funcionar. Conviene revisar en el centro de ayuda de Google las compatibilidades específicas antes de configurarlo.
Otra condición importante es la de las cuentas: no se puede gestionar con Family Link una cuenta creada fuera del sistema si no se adapta al modelo de cuenta infantil. Lo habitual es crear directamente la cuenta de Google del menor a través de Family Link, asegurándote de que queda vinculada al grupo familiar desde el principio y de que cumple con los requisitos de edad (por ejemplo, ser menor de 14 años en el caso de España).
En muchos dispositivos, la cuenta del menor será la única cuenta instalada en el móvil o tablet, para evitar confusiones. No obstante, existe la posibilidad de crear perfiles de usuario separados, de forma que varios niños puedan compartir el mismo dispositivo con una supervisión personalizada para cada uno. Esta opción también se explica en el centro de ayuda de Google en el apartado de uso de dispositivos Android.
Qué ocurre cuando el menor alcanza la edad legal
Un punto crítico en todo este sistema es el momento en que el niño o la niña alcanza la edad legal para tener una cuenta de Google propia sin supervisión. Aunque en España se suelen tomar los 14 años como referencia para las cuentas propias, Google establece internamente otros umbrales, como los 13 años en algunos servicios.
En Family Link, no se define una edad mínima concreta por debajo de esos 14 años para abrir la cuenta infantil: son los padres quienes deciden en qué momento el menor está preparado para tener un dispositivo propio y, por tanto, cuándo tiene sentido activar Family Link. Lo que sí está claro es qué pasa cuando se cumple la edad legal.
Antes de que llegue el cumpleaños en el que el menor pasa a esa nueva etapa, Google envía un correo electrónico a los padres informando de que su hijo podrá asumir el control total de su cuenta el día de su aniversario. Si el chico o chica decide tomar el control, los adultos dejarán de poder administrar esa cuenta mediante Family Link, salvo que se acuerde continuar con la supervisión.
En muchos casos, si ambas partes están de acuerdo, se puede seguir usando Family Link una vez alcanzada esa edad. Sin embargo, existe una limitación importante: no es posible administrar con Family Link cuentas de adolescentes mayores de 14 años en el caso de España, al menos de momento. Esto obliga a renegociar el tipo de acompañamiento digital que se va a hacer a partir de ahí.
Este proceso de transición es una buena excusa para sentarse a hablar con ellos y explicarles qué significa gestionar ellos mismos su privacidad, sus contraseñas y sus compras online. De este modo, el cambio deja de ser simplemente un “se acabó Family Link” y pasa a ser un paso más en su educación digital.
Coste, verificación con tarjeta y posibles cargos
Google presenta Family Link como una aplicación gratuita, es decir, no se paga una suscripción mensual ni un coste por descarga. Sin embargo, durante el alta es posible que se te soliciten los datos de una tarjeta bancaria para verificar que realmente eres una persona adulta y que estás dando tu consentimiento parental al crear la cuenta del menor.
En algunos casos, el sistema indica de forma explícita que no se realizará ningún cobro o que, si se llega a efectuar un pequeño cargo de verificación, se reembolsará de inmediato. En la propia web de Family Link también se menciona que podría realizarse una transacción mínima para confirmar la tarjeta de crédito y el consentimiento, y que los fondos de esas operaciones se donan a una organización de protección de menores.
Para las familias, esto puede generar cierta confusión, ya que la información no siempre parece del todo coherente entre lo que dice la app en el momento del registro y lo que se explica en las páginas informativas. En cualquier caso, más allá de esa posible verificación puntual, el uso de Family Link en sí no implica cuotas periódicas.
Lo que sí hay que vigilar de cerca son las compras que puedan realizarse desde la cuenta infantil a través de Google Play u otros servicios, porque esas sí pueden generar cargos reales en la tarjeta de los padres si no se configuran adecuadamente los requisitos de autorización y los límites de gasto.
Recomendaciones de uso: más allá de la tecnología
Por muy completos que sean Family Link, YouTube supervisado o los filtros de contenido, no son un sustituto de la mediación parental. Las herramientas tecnológicas son un apoyo, no una solución mágica que permita despreocuparse de lo que hacen los menores en internet.
Una de las recomendaciones clave es dedicar tiempo a navegar juntos. Sentarte con tu hijo o hija a ver qué webs consulta, qué vídeos le gustan y qué juegos utiliza, te permite transmitirle hábitos saludables y habilidades digitales. Además, convierte la tecnología en una actividad compartida, en lugar de algo que ocurre a escondidas.
Otra buena práctica es buscar contenidos, apps y juegos aptos para toda la familia, incluyendo programas educativos. Puedes apoyarte en la clasificación por edades (como PEGI en el caso de los videojuegos) para entender qué grado de madurez requiere cada aplicación, y revisar la información adicional sobre si permite compras internas, si muestra publicidad o qué permisos solicita.
Respecto a los filtros de contenido, conviene tener presente que, aunque ayudan a bloquear parte del material inapropiado, no son capaces de detener todos los riesgos. Por eso sigue siendo imprescindible hablar con los niños sobre qué tipo de contenidos son adecuados, cómo actuar si ven algo que les incomoda y de qué manera pueden bloquear o denunciar aquello que consideren inadecuado.
También es recomendable guardar en favoritos los sitios web que ya has revisado y aprobado, de forma que el menor tenga un acceso rápido a entornos que consideras seguros. Paralelamente, puedes configurar SafeSearch en Google para filtrar resultados explícitos y activar los bloqueos y controles de edad que ofrecen las propias aplicaciones.
La privacidad es otro pilar fundamental: es importante construir una relación de confianza en la que tus hijos te vean como la persona a la que acudir si tienen un problema en la red, y no como alguien que solo vigila o castiga. Explícales por qué no deben compartir datos personales, cómo evitar el contacto con desconocidos y de qué manera pueden bloquear y reportar a usuarios molestos o sospechosos.
Contar con herramientas como Family Link, los controles parentales del dispositivo o las experiencias supervisadas de YouTube permite a los adultos definir un entorno digital más seguro y ajustado a la edad de los menores. Pero lo que realmente marca la diferencia es combinar esa tecnología con diálogo, acuerdos claros en casa y una acompañamiento constante para que los niños, niñas y adolescentes aprendan a moverse por internet con criterio propio y responsabilidad.

