- Rangos reales: 200–450 € (enchufe), 800–1.300 € (monofásico) y 1.250–2.700 € (trifásico).
- Ayudas: MOVES hasta el 70–80% y deducción IRPF del 15% (base 4.000 €).
- Factores clave: distancia al cuadro, tipo de instalación, obra civil y equipo inteligente.
- Normativa y trámites: ITC-BT-52, comunicación a la comunidad y documentación exigida.
La recarga en casa se ha convertido en el plan más práctico para cualquier usuario de coche eléctrico o híbrido enchufable, porque permite enchufar el vehículo cuando conviene y aprovechar tarifas más baratas. Disponer de un punto de carga propio facilita cargar por la noche sin prisas y al menor coste posible, evitando desplazamientos y esperas en la vía pública.
Antes de hablar de cifras, conviene entender que el presupuesto final depende del equipo, de la complejidad técnica y de las ayudas disponibles. El tipo de cargador, la distancia al cuadro y la tramitación son los factores que más mueven la aguja. A partir de ahí, te contamos precios reales, ejemplos por escenarios, requisitos legales y todo lo que puedes ahorrar con subvenciones y deducciones vigentes.
Qué debes valorar antes de instalar un cargador doméstico
El primer filtro es la potencia que necesitas. Si duermes en casa y no haces recorridos muy largos a diario, un punto de 3,6 kW puede bastar; lo más habitual, no obstante, es optar por 7,4 kW en monofásica, suficiente para dejar el coche listo por la mañana. Si necesitas cargas más cortas, 11 kW acelera bastante, y 22 kW solo es viable en trifásica y no todos los coches la admiten en corriente alterna.
Además de la potencia, importa si eliges un equipo inteligente. Un cargador “smart” con gestión dinámica ajusta la potencia en tiempo real para no superar la contratación eléctrica del hogar, evita cortes y permite programar la recarga en horas valle. Los no inteligentes son más baratos pero entregan la potencia máxima disponible y, si te pasas de la contratada, saltarán los automáticos.
Otro detalle que se suele infravalorar es el cable. Un cable más largo encarece el equipo, pero puede abaratar la obra si evita llevar el punto a otra pared o atravesar tabiques. Haz números: a veces compensa pagar más por un wallbox con manguera generosa frente a canalizar varios metros adicionales.
En el mercado hay desde soluciones muy económicas hasta equipos avanzados con conectividad, pantalla o integración solar. Los precios del cargador oscilan de media entre 600 y 1.000 €, con opciones de entrada por poco más de 300 € y configuraciones de gama alta cercanas a 2.000 €.
Cuánto cuesta instalar un cargador de coche eléctrico en casa
La instalación la marca tu vivienda, no el wallbox. No es lo mismo un unifamiliar con el cuadro al lado del parking que una plaza en garaje comunitario a decenas de metros del cuarto de contadores. Como referencia estándar, muchas instalaciones domésticas se sitúan alrededor de 1.000 € de obra, pero el rango puede bajar o subir según distancia, canalizaciones y protecciones.
Para aterrizar números, toma estos escenarios habituales: enchufe reforzado, monofásico y trifásico. Aunque la opción de enchufe no es la más recomendable para uso continuado, sirve para entender mínimos y por qué un sistema completo sube de precio.
Enchufe reforzado (opción de acceso)
Es la alternativa más barata, pero la menos eficiente y no está pensada para recargas intensivas. Equipo: 100-150 €; instalación: 100-300 €. Total: 200-450 €. No suele estar subvencionado por los programas públicos.
Wallbox monofásico (lo más común en vivienda)
Potencias típicas entre 3 y 7,4 kW. Cargador: alrededor de 500 € (según marca y extras). Instalación: 300-800 € en función de la distancia y de si hace falta memoria técnica o pequeñas obras. Total orientativo: 800-1.300 €.
Wallbox trifásico (11-22 kW)
Requiere que la vivienda sea trifásica y suele implicar más obra y protecciones. Cargador: 750-1.200 €. Instalación: 500-1.500 €. Total: 1.250-2.700 € en un espectro amplio por la casuística de cada edificio.
Hay ejemplos reales que ayudan a calibrar. En una vivienda particular de Madrid, a unos 20 metros del cuadro y sin integración fotovoltaica, es habitual ver presupuestos en torno a 1.476 €; con integración con placas, la cifra puede subir a aproximadamente 1.549 €. En un garaje comunitario de Madrid con preinstalación y unos 40 metros hasta el cuarto de contadores, el coste puede rondar los 1.764 €.
Costes en diferentes ubicaciones y casos típicos
En la vivienda unifamiliar, la obra suele ser más sencilla por cercanía al cuadro y libertad de trazado. Lo normal se mueve entre 700 y 1.000 € de instalación cuando las distancias son cortas y no hay complicaciones. Si hablamos del paquete completo (cargador + obra), muchas veces la cifra total cae entre 900 y 2.000 €.
En un garaje comunitario los precios se abren más por distancia, canalizaciones y pasos comunes. Se ven desde 700-1.500 € en escenarios favorables con preinstalación y recorridos cortos, hasta 1.500-2.000 € cuando hay tiradas largas o se requiere obra civil más intensa.
En edificios nuevos con preinstalación obligatoria, el proyecto se simplifica, pero sigue siendo necesario llevar cable hasta tu plaza. En estos casos, es frecuente un coste total de 1.300-1.700 € dependiendo del metraje y las protecciones.
Si necesitas una indicación rápida y muy conservadora, existen guías que sitúan el cargador doméstico estándar entre 800 y 1.500 € instalado. En instalaciones sencillas la obra puede cerrarse en 300-600 €, en recorridos medios (10-15 m) en 500-900 €, y en casos complejos con más de 30 metros puede alcanzar o superar 1.500 €.
Desglose: materiales, mano de obra y obra civil
El material más “sincero” para entender costes es el cable. El cableado desde el cuadro hasta el punto suele moverse entre 6,00 y 6,50 € por metro lineal. A eso súmale protecciones (magnetotérmicos, diferenciales, protector de sobretensiones), canaletas o tubos, perforaciones, soportes y el propio wallbox.
La mano de obra depende de la empresa, el número de técnicos, la experiencia y la complejidad. La legalización básica puede requerir memoria técnica de diseño o proyecto de ingeniería, especialmente si la instalación es trifásica o si la normativa local lo exige. En algunos municipios, obtener licencias o tramitar documentación añade 100-400 €.
¿Equipo inteligente o básico? Diferencias prácticas
Los cargadores inteligentes permiten programar, limitar potencia y monitorizar consumos desde el móvil. La gestión dinámica de carga es clave para evitar superar tu potencia contratada, repartiendo la energía disponible entre hogar y vehículo.
Hoy abundan equipos con conexión wifi/app, pantalla integrada o integración con fotovoltaica. Cuestan más al principio, pero te ayudan a exprimir tarifas valle, a ver kWh consumidos y a evitar disparos de protección, lo que a la larga maximiza el ahorro y la comodidad.
Ayudas públicas y descuentos fiscales vigentes
El Plan MOVES III contempla subvenciones para puntos de recarga domésticos, gestionadas por cada comunidad autónoma. Para particulares, la ayuda puede cubrir hasta el 70% del coste (antes de IVA), y subir al 80% en municipios de menos de 5.000 habitantes. Algunas fuentes recogen que el programa se ha prorrogado y que, aunque en varias regiones los fondos están agotados, se prevén nuevas ampliaciones.
En paralelo, hay incentivos locales como el Plan Cambia 360 Madrid, que complementan a MOVES cuando están activos. Revisa siempre la ventanilla autonómica, porque el calendario y los requisitos varían y los fondos se conceden por orden de solicitud debidamente justificada.
Existe además una deducción estatal en el IRPF del 15% por la instalación del punto de recarga. La base máxima anual para deducir es de 4.000 €, incluyendo equipos, materiales, instalación y obras. Debes restar cualquier subvención pública recibida (por ejemplo, MOVES III) de esa base.
Para aplicar la deducción, los pagos no pueden hacerse en efectivo. Valen tarjeta, transferencia, cheque nominativo o ingreso en cuenta. Se practica en la declaración de la renta del ejercicio en el que se terminó la instalación (si finaliza en 2024, se aplica en la renta de 2024).
Pasos y requisitos para una instalación conforme a normativa
Lo primero es decidir el punto exacto donde colocar el equipo. En una vivienda privada tienes margen para adecuar la obra y la longitud del cable del propio cargador. Si el equipo es apto para exterior (IP adecuada), también puede instalarse al aire libre.
Contacta con una empresa instaladora autorizada. Deberá crear un circuito exclusivo desde el punto de carga hasta el contador, dimensionar las protecciones y cumplir la ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico. Pide presupuesto detallado con materiales, metros de cable, protecciones y legalización.
En garaje comunitario, basta con comunicar a la comunidad (Ley de Propiedad Horizontal, art. 17.5) y ejecutar la instalación a tu costa sin necesidad de aprobación, salvo que la comunidad vaya a acometer una solución común. En la práctica, muchas fincas ya tienen preinstalación, lo que simplifica tiempos y costes.
La documentación que suelen pedir las convocatorias de ayudas incluye: memoria descriptiva de la actuación (descripción, alcance, inversión, coste subvencionable y ayuda solicitada), declaración responsable, certificados de estar al corriente con Seguridad Social y AEAT y copia del DNI/NIE. En regiones como Comunidad de Madrid, Andalucía o Galicia, la propia empresa instaladora suele tramitar MOVES por ti.
En tiempos, la mayoría de montajes se resuelven en una jornada (4-8 horas), aunque hay casos simples que quedan listos en 2-3 horas y proyectos complejos que requieren más días por obra civil o recorridos largos. El boletín o certificado de instalación es imprescindible para legalizar y, por tanto, para optar a ayudas.
Coste de la energía, ahorro real y amortización
La instalación es solo la mitad del cálculo; la otra mitad es cuánto pagarás por la electricidad. Un eléctrico medio consume entre 15 y 20 kWh / 100 km. Si haces 1.000 km al mes, hablamos de ~180 kWh. Con una tarifa valle cercana a 0,10 €/kWh, el gasto mensual rondaría 18 €.
¿Frente a la red pública? Dependiendo de las tarifas del operador, cargar en casa puede salir un hasta 50% más barato que hacerlo en puntos públicos de CA, y mucho más frente a algunos cargadores rápidos en CC si no dispones de bono.
Con ese diferencial, es razonable ver amortizaciones del equipo e instalación en 2-3 años para quien recorra en torno a 12.000 km/año y aproveche bien las horas valle y las ayudas disponibles.
Consejos para elegir bien y evitar errores comunes
Ajusta la potencia a tu uso real. Para dormir todas las noches en casa, 7,4 kW monofásicos suelen ser suficientes. Valora un trifásico si tu instalación lo permite y realmente necesitas recargas muy rápidas.
Revisa tu potencia contratada. Si es baja (p. ej., 3,45-4,6 kW) y quieres usar horno, aire y coche a la vez, quizá debas subirla o instalar balanceo dinámico. Evitarás disparos y optimizarás la factura.
Exige instalación certificada y conforme a ITC-BT-52. Nada de montajes “sin boletín”: te puede dejar fuera de ayudas y de cobertura de seguros. Y pide que el presupuesto detalle materiales y metros para evitar sorpresas.
Si hay varias plazas con recarga en el edificio, plantéate un sistema de gestión de carga para repartir potencia sin sobredimensionar la acometida. En garajes con tensión ajustada, esto marca la diferencia.
Preguntas frecuentes útiles
¿Se puede instalar en un garaje comunitario? Sí: la ley lo permite con comunicación previa a la comunidad, sin necesidad de acuerdo formal. El coste final depende de la distancia hasta contadores y de si hay preinstalación.
¿Se puede poner en la calle frente a mi casa con un vado? Es posible solicitarlo, pero depende de la normativa municipal. Habrá que pedir vado, autorización y garantizar una instalación segura en vía pública con los permisos que marque el ayuntamiento.
¿Y si no hay potencia suficiente? Opciones: aumentar la potencia contratada (si la infraestructura lo permite), instalar gestión de carga, o planificar ampliaciones del sistema eléctrico con un proyecto técnico.
¿Hace falta seguro? La instalación, si está conforme a normativa y certificada, es perfectamente asegurable. Consulta a tu compañía para incluir el wallbox, sobre todo si está en zona común o exterior.
Comparativa rápida de precios por escenarios
• Enchufe reforzado (ocasional): 200-450 € (no subvencionado). Útil como recurso puntual pero no recomendable para uso intensivo.
• Monofásico doméstico: 800-1.300 € (elegido por la mayoría). Puede beneficiarse de MOVES si la convocatoria está abierta.
• Trifásico: 1.250-2.700 € en función de distancia y obra. Más rápido, más coste y requiere instalación trifásica.
• Unifamiliar típico: 700-1.000 € de obra (total 900-2.000 € con equipo). Sencillez y flexibilidad suelen abaratar.
• Garaje comunitario: 700-1.500 € (con preinstalación y recorridos cortos) hasta 1.500-2.000 € si hay tiradas largas. Comunica a la comunidad y coordina recorridos.
Recuerda que el precio del equipo varía desde poco más de 300 € en opciones básicas hasta casi 2.000 € en modelos muy configurables. En la media del mercado, muchos compradores se mueven entre 600 y 1.000 € solo por el cargador.
Tramitación de ayudas: claves para no perderlas
En MOVES, los pasos típicos son: pedir presupuesto a un instalador autorizado, presentar solicitud telemática en la web autonómica con la documentación, ejecutar la obra y justificarla. El abono llega meses después, según la carga de trabajo de cada comunidad.
Cuando una comunidad exige que la empresa presente la ayuda, aprovéchalo: muchos instaladores gestionan MOVES por ti para evitar errores y acelerar plazos. Conserva contratos, facturas y justificantes de pago no efectivo para la deducción del 15% en IRPF.
Si en tu región los fondos están agotados, no te desanimes: se han anunciado prórrogas y ampliaciones. Estate atento a nuevas ventanas de solicitud y prepara la documentación con antelación para entrar de los primeros.
La movilidad eléctrica avanza y el mercado de recarga doméstica se ha profesionalizado: hay más competencia, mejores equipos y precios más afinados. Con un buen estudio previo, una instalación ajustada a normativa y las ayudas adecuadas, es fácil lograr un punto de carga seguro, cómodo y rentable en poco tiempo.