- Los requisitos mínimos garantizan que un programa funcione, mientras que los recomendados buscan una experiencia fluida y de calidad.
- Windows 11 eleva el listón con exigencias de seguridad como TPM 2.0, UEFI con Secure Boot y CPU de 64 bits.
- En juegos, cumplir los mínimos permite arrancar, pero para jugar cómodo conviene acercarse o superar los recomendados y ajustar gráficos.
- Al elegir un PC, es mejor sobrepasar ligeramente los requisitos clave de tus usos habituales para alargar la vida útil del equipo.

Si alguna vez te has preguntado qué significan exactamente los requisitos mínimos y recomendados en PC, no eres el único. Entre los requisitos de Windows 11, las especificaciones de cada videojuego y las dudas al comprar un ordenador nuevo, es fácil hacerse un lío y acabar comprando algo que se queda corto… o pagando de más por potencia que ni siquiera vas a usar.
En esta guía vas a encontrar una explicación clara y muy detallada de todo lo que necesitas saber: qué son los requisitos mínimos y recomendados, ejemplos reales con Windows 11 y varios juegos exigentes, qué pasa si no llegas a esos requisitos, cómo elegir hardware hoy para no arrepentirte mañana, y qué componentes son lo mínimo razonable para navegar, trabajar y jugar en un PC de sobremesa o portátil.
Qué son los requisitos mínimos en un PC
Cuando un desarrollador publica un programa, un videojuego o incluso un sistema operativo, suele indicar unos requisitos mínimos de hardware y software (por ejemplo, como VirtualBox). Esos requisitos marcan la configuración más baja con la que, según el fabricante, la aplicación es capaz de funcionar de forma completa y sin errores críticos.
Ojo, que funcione no significa que vaya fino: con los mínimos suele ejecutarse “justito”, con tiempos de carga largos, caídas puntuales de rendimiento o necesidad de bajar bastante la calidad gráfica en el caso de los juegos. Pero en teoría, todas las funciones del programa deberían estar disponibles.
Estos requisitos se expresan en forma de lista, normalmente indicando sistema operativo, procesador (CPU), memoria RAM, tarjeta gráfica (GPU), espacio de almacenamiento y conexión a Internet en caso de ser necesaria. En algunos casos también aparece firmware, TPM, versión de DirectX u otros detalles técnicos.
Un ejemplo clásico para entenderlo bien es el de Windows 11 como sistema operativo, donde Microsoft ha elevado bastante el listón respecto a versiones anteriores.
Requisitos mínimos oficiales para Windows 11
Microsoft diseñó Windows 11 con tres ideas en mente: fiabilidad, seguridad y compatibilidad a largo plazo. Eso se traduce en una lista de requisitos que no solo miran la potencia bruta, sino también funciones de seguridad modernas y soporte para tecnologías actuales.
Para que un PC sea oficialmente compatible con Windows 11, debe cumplir como mínimo los siguientes puntos:
- CPU: procesador de al menos 1 GHz, con 2 o más núcleos y compatible con 64 bits.
- RAM: un mínimo de 4 GB.
- Almacenamiento: 64 GB de espacio disponible (o más) para la instalación y futuras actualizaciones.
- GPU: gráfica compatible con DirectX 12 o superior y controlador WDDM 2.0.
- Firmware de sistema: UEFI con arranque seguro (Secure Boot).
- TPM: módulo de plataforma segura TPM 2.0 activado.
- Pantalla: panel de al menos 9 pulgadas, resolución HD 720p y profundidad de color de 8 bits.
- Conectividad: conexión a Internet para actualizaciones y configuración inicial, además de cuenta de Microsoft para ciertas ediciones.
Algunos de estos requisitos, como TPM 2.0 o el arranque seguro UEFI, son condiciones estrictas: si el equipo no los cumple, oficialmente no puedes instalar Windows 11 por las vías normales. No es solo una cuestión de rendimiento, sino de seguridad y soporte.
Microsoft ofrece una herramienta llamada Comprobación de estado del PC para verificar si tu equipo es apto para actualizar. También puedes ver el aviso directamente en Windows Update, dentro de Configuración > Actualización y seguridad > Windows Update, donde se indica si el dispositivo cumple los criterios de actualización a Windows 11.
Requisitos recomendados: para qué sirven realmente
Además de los mínimos, muchos desarrolladores publican una segunda lista: los requisitos recomendados. Aquí ya no se habla de lo justo para que el programa arranque, sino de lo que te hace falta para disfrutarlo con una experiencia fluida y sin ir apurado.
En un juego, por ejemplo, los requisitos recomendados suelen reflejar la configuración de calidad media/alta a una resolución estándar (1080p) manteniendo una tasa de FPS estable. Si estás por debajo de ellos pero cumples los mínimos, el título arrancará, pero probablemente tendrás que recortar gráficos, aceptar tirones o tiempos de carga mayores.
Conviene tener claro que mínimo = funciona; recomendado = va bien. Si puedes permitirte apuntar al recomendado o un poco por encima, tu PC aguantará más años al día sin que cada nuevo juego sea un drama.
¿Hay que sumar los requisitos del sistema operativo y de cada programa?
Una duda bastante frecuente es si hay que sumar los requisitos de Windows y de cada aplicación para saber qué PC comprar. Por ejemplo: Windows 11 pide 4 GB de RAM y un juego concreto 8 GB de RAM como mínimo, ¿significa que necesitas 12 GB?
La respuesta, en la inmensa mayoría de casos, es que no hace falta sumar requisitos. Cuando un desarrollador indica, por ejemplo, 8 GB de RAM para un videojuego, ya da por hecho que se está ejecutando bajo un sistema operativo moderno y que ese total de RAM es suficiente para que convivan ambos (SO + juego) con un margen razonable.
Donde sí tiene sentido ir por encima es en escenarios en los que piensas usar varios programas pesados a la vez. Por ejemplo, jugar a Mortal Kombat 11 mientras mueves OBS para hacer streaming, tienes el navegador con muchas pestañas y un programa de chat. Ahí, aunque el juego pida 8 GB, es muy lógico ir a por 16 GB o más para no encontrarte tirones constantes.
En resumen: cumplir el requisito más exigente de los programas que vayas a usar es una buena referencia, y a partir de ahí añadir algo de margen si sueles multitarea intensamente.
Qué pasa si tu PC está por debajo de los requisitos mínimos
Entramos en el terreno delicado: ¿qué ocurre si tu PC se queda corto en algún componente respecto a los requisitos mínimos declarados? La respuesta depende mucho del tipo de software, pero hay varios escenarios típicos:
En algunos casos, el programa ni siquiera se instala o arranca. Esto es habitual cuando faltan instrucciones críticas (por ejemplo, una CPU sin 64 bits) o características de seguridad como el TPM 2.0 en Windows 11.
En otros, la aplicación llega a ejecutarse, pero funciona de forma muy lenta o inestable: cuelgues, cierres inesperados, texturas que no cargan, sonido entrecortado, etc. A veces puedes “sobrevivir” si el problema es leve (por ejemplo, tienes 6 GB de RAM cuando se recomiendan 8), pero si la diferencia es grande, la experiencia puede ser desesperante.
Hay componentes más críticos que otros. Pasar de 4 a 3 GB de RAM en un juego que exige 4 GB puede provocar uso masivo de memoria virtual y tiempos de carga eternos; carecer de una GPU compatible con la versión de DirectX requerida puede impedir directamente que se dibuje la imagen en pantalla.
En el caso de Windows 11, requisitos como TPM 2.0 o UEFI con Secure Boot son casi absolutos: sin ellos, el instalador estándar se negará a continuar, porque se considera que el dispositivo no ofrece las garantías de seguridad mínimas que Microsoft quiere mantener.
¿Son los requisitos iguales en todas las plataformas?
Otro punto clave es entender que los requisitos que ves para PC no son universales para todas las arquitecturas. Un mismo juego o aplicación puede estar disponible en Windows, macOS, Android o iOS, y los requisitos cambian porque el hardware, el sistema y la propia optimización del software son distintos.
Por ejemplo, un juego veterano como GTA III tiene unos requisitos muy modestos en Windows:
- Sistema operativo: Windows 2000 / XP.
- CPU: Pentium III a 450 MHz.
- RAM: 96 MB.
- Gráfica: 16 MB compatibles con Direct3D.
- Disco duro: 500 MB libres.
- DirectX: versión 8.1.
Sin embargo, en su versión móvil para Android o iOS los requisitos cambian totalmente y se expresan en términos de SoC, GPU integrada, RAM y versión del sistema móvil. Por ejemplo, puede pedir un Snapdragon 429, GPU Adreno 504, 2 GB de RAM y Android 7.0 o iOS 9 como base mínima. Si quieres ejecutar estas versiones en PC conviene revisar los requisitos de los emuladores.
Esto demuestra que cada plataforma tiene su “medida” tecnológica y los requisitos se adaptan a ella. No intentes comparar directamente cifras entre PC y móvil sin tener en cuenta dichas diferencias.
¿Existen requisitos máximos para un programa?
Mucha gente se pregunta si es posible tener un PC “demasiado potente” para una aplicación concreta, es decir, si hay algo así como requisitos máximos. En la práctica, salvo contadas excepciones de software muy antiguo, no los hay.
Lo que sí ocurrirá es que, si montas un equipo muy moderno, es posible que el programa no aproveche toda su potencia. Puede no escalar bien con muchos núcleos de CPU, no estar optimizado para la microarquitectura más reciente o ignorar instrucciones nuevas que acelerarían ciertas operaciones.
No obstante, gracias a la retrocompatibilidad de la arquitectura x86, un procesador actual de 64 bits puede ejecutar sin problema programas de 32, 16 e incluso 8 bits (con matices según la versión de Windows), así que no hay una barrera de “demasiada potencia” como tal.
En resumen: si te pasas de largo de los requisitos recomendados, lo normal es que el programa funcione tan bien como le deje su propia programación, aunque no llegue a usar todo tu hardware.
Ejemplo real: requisitos mínimos y recomendados de un juego actual exigente
Para aterrizar toda esta teoría, viene muy bien mirar un caso real de videojuego que se ha utilizado como referencia de rendimiento en PC. Un título moderno como Control, de Remedy Entertainment, se hizo famoso por estrenar tecnologías exigentes como el ray tracing y DLSS en gráficas NVIDIA RTX.
Lo interesante es que, si desactivas el trazado de rayos, los requisitos mínimos no son tan salvajes como podría parecer viendo sus gráficos. Los requisitos mínimos oficiales de Control en PC incluyen, entre otros:
- Sistema operativo: Windows 7 de 64 bits.
- RAM: 8 GB.
- Almacenamiento: 42 GB de espacio libre.
- CPU: Intel Core i5-4690 o AMD FX-4350.
- GPU: NVIDIA GeForce GTX 780 o AMD Radeon R9 280X con DirectX 11.
Todos estos componentes pertenecen a generaciones que hoy consideramos modestas o antiguas, así que jugar con ajustes bajos/medios y sin ray tracing está al alcance de muchos PCs actuales de gama media.
Si miramos los requisitos recomendados la cosa sube bastante de nivel. Ahí ya se pide:
- SO: Windows 10 de 64 bits.
- RAM: 16 GB.
- CPU: Intel Core i5-7600K o AMD Ryzen 5 1600X.
- GPU sin ray tracing: NVIDIA GTX 1660 / GTX 1060 o AMD RX 580.
- GPU con ray tracing: NVIDIA RTX 2060.
- API gráfica: DirectX 12.
Con esta configuración, Control se puede mover fluido en 1080p con buena calidad, e incluso con ray tracing activado si dispones de una RTX de gama media como la 2060. Fíjate que, de nuevo, la diferencia entre mínimos y recomendados es notable tanto en RAM como en gráfica.
Hoy en día también es fácil encontrar PCs ya montados pensados para este tipo de juegos exigentes, por ejemplo con un Intel Core i5-12400F, 32 GB de RAM, SSD de 1 TB y una RTX 4060, que se llevan por delante sin despeinarse títulos como Control con ray tracing a resoluciones superiores.
Ejemplo de requisitos muy ligeros: juegos que corren en casi cualquier PC
No todos los títulos son devoradores de recursos. Algunos juegos, especialmente indies o con estética sencilla, muestran requisitos mínimos casi anecdóticos. Un ejemplo típico sería un juego que pida algo parecido a esto:
- Sistema operativo: cualquier Windows moderno.
- CPU: Intel Celeron a 1,8 GHz.
- RAM: 1 GB.
- Gráfica: integrada Intel HD.
- Almacenamiento: unos 500 MB libres.
En estos casos, la experiencia nos dice que casi cualquier PC de los últimos diez años será capaz de mover el juego sin grandes problemas, incluso equipos ofimáticos baratos o portátiles muy sencillos con gráficas integradas.
Aun así, si tienes posibilidad, irte a algo tipo 4 GB de RAM y un SSD hará que todo sea más agradable, no solo en el juego sino en el día a día con Windows.
Cómo interpretar requisitos mínimos y recomendados en juegos: ¿ultra garantizado?
Una duda muy habitual cuando te montas tu primer PC gaming es si, si cumples o superas los requisitos recomendados, eso implica poder jugar siempre en calidad máxima o ultra. La respuesta corta es que no hay garantía.
Los requisitos recomendados están pensados, en general, para un equilibrio razonable entre calidad y rendimiento en 1080p, muchas veces en ajustes medios o altos. Pero hay factores como la optimización del juego, los parches posteriores, la resolución de tu monitor o tecnologías como el ray tracing que cambian completamente la ecuación.
Por ejemplo, un PC que cumple de sobra los recomendados para un título sin ray tracing puede quedarse corto al activar esta tecnología, o al subir a 1440p o 4K. También puede suceder que, tras varios años de actualizaciones, ese juego reciba contenido más pesado que hace que la configuración recomendada original se quede algo corta.
Como regla general, si superas el recomendado, podrás jugar cómodo, ajustando un poco aquí y allá, pero no esperes que todos los juegos se dejen poner en ultra al primer intento, sobre todo en los más recientes y exigentes.
Requisitos mínimos razonables para comprar un PC hoy
Más allá de mirar cada ficha técnica de juego o de Windows, mucha gente busca algo más práctico: qué mínimo de PC comprar para no sufrir con tareas cotidianas, trabajo y juegos modernos. Vamos a dividirlo por perfiles de uso.
PC básico para Internet, correo, ofimática ligera y streaming
Si tu idea de uso es navegar, revisar el correo, redes sociales, ver series y hacer ofimática básica (documentos, hojas de cálculo sencillas), no necesitas una estación de batalla, pero sí conviene evitar configuraciones demasiado justas que acaban desesperando.
Para este perfil, lo más sensato hoy es considerar como mínimo:
- Almacenamiento: unidad SSD (mejor si es NVMe, pero un SATA de 2,5″ también sirve).
- Memoria RAM: 8 GB como punto ideal, 4 GB solo si el presupuesto es extremadamente ajustado.
- CPU: procesador moderno de entrada, por ejemplo un Intel Core i3 reciente o un Ryzen 3.
Con algo así, un sobremesa con un Intel Core i3 de 9ª generación o superior, SSD y 8 GB de RAM se mueve muy fluido para ese tipo de uso, mejorando muchísimo la experiencia frente a equipos anticuados con disco duro mecánico.
Si vas a comprar también monitor, es muy recomendable ir a por resolución Full HD (1920 x 1080). Hay pantallas económicas por debajo de 100 € que cumplen de sobra. Evita los paneles de 1366 x 768 si puedes, porque muestran menos contenido en pantalla y la interfaz se ve más “apretada” o borrosa al escalar, y consulta qué interfaz te conviene.
PC para trabajar con cierta carga: edición ligera, ofimática avanzada, multitarea
Para quienes usan el PC para trabajar con editores de texto, algo de edición fotográfica, varias aplicaciones abiertas y multitarea constante, el listón mínimo sube un poco, sobre todo en RAM y almacenamiento.
Una base muy razonable para este tipo de uso sería:
- RAM: al menos 8 GB de memoria DDR4 a 2400 MHz o superior.
- Almacenamiento: SSD, preferiblemente M.2 NVMe de 500 GB o más para programas y proyectos.
- CPU: un Intel Core i5 o un AMD Ryzen 5 de generaciones recientes.
Si solo vas a usar herramientas de ofimática, navegador, gestor de correo y aplicaciones “normales”, no necesitas gráfica dedicada. Las integradas de Intel o AMD de los últimos años cumplen sobradamente.
Ahora bien, si vas a tocar temas como edición de vídeo, trabajo esporádico con aplicaciones 3D o necesitas aceleración por GPU, por ejemplo para un laboratorio de inteligencia artificial, ya empieza a tener sentido montar una tarjeta dedicada de gama de entrada como una GTX 1050 Ti o equivalente actual. No es una bestia para jugar, pero ayuda mucho en renderizados puntuales y tareas aceleradas por GPU.
En cuanto al monitor, para trabajar varias horas al día viene muy bien un panel de 24-27 pulgadas con resolución 1080p o superior. Incluso un 27″ 1440p o un ultrapanorámico 21:9 de 29″ o 34″ es una gozada si manejas muchas ventanas y necesitas ver más información a la vez.
Requisitos mínimos prácticos para un PC gaming decente
Si el objetivo es jugar, el escenario cambia: la gráfica y el procesador se convierten en protagonistas. Aquí no basta con que el juego arranque, quieres que se vea bien y se sienta fluido, al menos en 1080p.
Para un portátil gaming de entrada, un ejemplo de configuración muy decente hace poco tiempo era un equipo tipo Acer Nitro 5 con:
- CPU: Intel Core i7-9750H.
- RAM: 8 GB.
- GPU: NVIDIA GTX 1650.
- Almacenamiento: SSD.
Con algo así puedes jugar a muchos títulos actuales en 1080p con calidad media/alta, aunque sin aspirar a ultra en los más pesados. Importante fijarse en la letra final de las CPUs móviles: las series H son las orientadas a rendimiento; las U y Y son de bajo consumo y rinden bastante menos.
En sobremesa, un punto de partida lógico para jugar en 1080p sería:
- RAM: 8 GB (mejor 16 GB si el presupuesto lo permite).
- Almacenamiento: SSD de al menos 240-500 GB para sistema + HDD de 1 TB para juegos.
- GPU mínima: NVIDIA GTX 1060 6 GB o similar; si puedes, dar el salto a una RTX 2060 o equivalente mejor.
- CPU: Intel Core i5-9400F, Ryzen 5 3600 o superior.
Un procesador como el Ryzen 5 3600, con 6 núcleos y 12 hilos, frecuencia base de 3,6 GHz y boost de 4,2 GHz, sigue siendo una opción excelente para jugar en 1080p combinándolo con una gráfica decente. Su consumo moderado y buen rendimiento multicore lo hacen muy equilibrado.
En monitores para jugar, lo ideal es optar por paneles con alta tasa de refresco (120 Hz, 144 Hz o más) y un tiempo de respuesta bajo. A 1080p hay opciones interesantes de 1 ms y 144 Hz relativamente asequibles, aunque en muchos casos usan panel TN; si priorizas calidad de imagen, un IPS de 144 Hz es una muy buena inversión.
Son especificaciones algo por encima del “mínimo absoluto”, pero la experiencia demuestra que ceñirse a lo justo hace que el PC se quede viejo muy rápido. Subir un escalón en RAM, CPU o GPU suele compensar en años de vida útil sin sufrir.
En definitiva, entender bien la diferencia entre requisitos mínimos y recomendados, saber qué implican en la práctica y elegir tus componentes en consecuencia es la clave para acertar al comprar o actualizar tu PC, tanto si solo quieres navegar y ver series como si pretendes jugar o trabajar con aplicaciones exigentes sin acabar odiando el ordenador a los pocos meses.