- La mayoría de estafas en Telegram combinan anonimato, urgencia y promesas de dinero fácil para obtener datos o pagos por adelantado.
- Los fraudes más frecuentes giran en torno a criptomonedas, trabajo falso, sorteos, suplantación de identidad, romance y malware distribuido por enlaces y bots.
- Activar 2FA, limitar la exposición de datos, desconfiar de enlaces y ofertas irreales y verificar identidades por canales externos reduce drásticamente el riesgo.
- Si ya has sido víctima, bloquear, recopilar pruebas, avisar al banco, reforzar la seguridad y denunciar en Telegram y ante las autoridades es clave para minimizar daños.
Telegram se ha convertido en la aplicación favorita de muchísima gente para chatear, montar grupos, seguir canales y hablar de casi cualquier tema. Esa misma popularidad la ha transformado también en un parque de atracciones para estafadores digitales de todo tipo, desde timos “cutres” de sorteos hasta complejas redes internacionales de inversión falsa y robo de identidad.
Si usas Telegram a diario —ya sea para seguir canales de criptomonedas, buscar trabajo, hacer compras entre particulares o simplemente ligar— te interesa tener claro que, igual que hay comunidades sanas, también hay cientos de estafas de Telegram muy comunes que se repiten una y otra vez. Conocerlas al detalle y saber cómo operan es tu mejor defensa para no acabar perdiendo dinero, datos o incluso tu cuenta.
Por qué Telegram es tan atractivo para los estafadores

Actualmente, Telegram supera los 900-1.000 millones de usuarios activos al mes, lo que supone un escaparate gigantesco de posibles víctimas. Los delincuentes pueden lanzar sus campañas a miles de personas de golpe y les basta con que unas pocas piquen para que la operación les salga muy rentable.
Crear una cuenta es extremadamente sencillo: basta con un número de teléfono y un nombre de usuario, y con eso ya se puede operar casi en el anonimato. Muchos estafadores ocultan el número, usan identidades falsas generadas con IA y cambian de cuenta en cuanto algo huele a problema.
Además, Telegram permite crear canales, supergrupos y bots automatizados que facilitan llegar a muchísima gente en muy poco tiempo. Los bots pueden escanear canales públicos buscando palabras clave («problema con el pago», «no me llega el pedido», «error en la web») y, en segundos, un falso “soporte” puede iniciar conversación privada contigo para robarte datos o dinero.
El ecosistema cripto también juega un papel importante: Telegram es uno de los puntos de encuentro favoritos para hablar de inversiones digitales, por lo que hay multitud de canales de criptomonedas, trading y apuestas donde los timadores se mueven como pez en el agua ofreciendo “oportunidades irrepetibles”.
A todo esto se suma que muchos chats pueden usar cifrado de extremo a extremo (chats secretos) y que la moderación en canales públicos es limitada. Esto crea el escenario perfecto para que proliferen esquemas de fraude, phishing, malware, sextorsión y robo de cuentas con relativa impunidad.
Cómo se estructura una estafa típica en Telegram
Más allá del tipo concreto de fraude, la mayoría de timos en Telegram siguen una misma estructura básica que se repite una y otra vez. Cambian los decorados (criptos, trabajo, romance, premios…), pero el guion suele ser muy similar:
- Captación masiva: se infiltran en grupos de criptomonedas, apuestas, empleo, compraventa, tecnología o sorteos, o bien envían mensajes privados tipo “hola” a desconocidos a ver quién responde.
- Contacto privado: cuando alguien muestra interés, el estafador pasa la conversación a DM, se presenta como mentor, soporte, inversor experto, oportunidad exclusiva o posible pareja.
- Creación de confianza: usan fotos atractivas, perfiles muy pulidos, testimonios inventados, capturas de pantalla manipuladas con supuestos pagos o beneficios y un lenguaje aparentemente profesional.
- Urgencia y presión: te meten prisa con plazas limitadas, ofertas que caducan en horas, advertencias de bloqueo de cuenta o emergencias personales que “no pueden esperar”.
- Desvío a webs, bots o apps externas: buscan sacarte de Telegram hacia páginas clonadas, pasarelas de pago falsas, formularios o aplicaciones maliciosas donde introducir tus datos o hacer pagos.
- Cobro o robo de datos: una vez que logran que pagues, introduzcas tu tarjeta, tu frase semilla, tus credenciales o tu código de inicio de sesión, el dinero o la cuenta desaparecen.
- Huida: cierran el canal, te bloquean, cambian de usuario y, si hace falta, montan el mismo tinglado con otro nombre distinto al día siguiente.
Estafas de phishing y enlaces maliciosos
Una de las trampas más habituales en Telegram son las estafas de phishing, basadas en enlaces que imitan webs oficiales de bancos, exchanges de criptomonedas, servicios de pago como PayPal, operadores de móvil o incluso del propio Telegram.
El estafador te envía un mensaje —a veces haciéndose pasar por soporte técnico, banco, famoso o marca conocida— avisando de un premio, un problema de seguridad o la necesidad de “verificar tu cuenta”. El mensaje incluye un enlace a una web falsa con aspecto muy convincente, donde te piden usuario, contraseña, códigos SMS, datos de tarjeta o frase semilla.
En otros casos, el enlace descarga directamente un archivo infectado con malware, spyware o ransomware que toma el control del dispositivo, roba credenciales guardadas o cifra tus archivos a cambio de un rescate económico.
Las señales típicas son dominios raros (con letras cambiadas, guiones extra o terminaciones extrañas), mensajes con errores de traducción, mezcla de idiomas y una insistencia brutal en que hagas clic “ahora mismo” o perderás tu cuenta, tu premio o tu dinero.
Suplantación de identidad y falsos perfiles
En Telegram es extremadamente fácil crear cuentas que parecen ser de empresas, figuras públicas o amigos, pero que en realidad son clones manejados por estafadores.
Entre los casos más habituales están los falsos:
- Soportes técnicos (Telegram, bancos, exchanges, tiendas online).
- Administradores de grupos o canales famosos.
- Familiares o amigos que supuestamente estrenan número o cuenta.
- Compañeros de trabajo y socios comerciales.
- Influencers y celebridades que ofrecen premios, sorteos o inversiones.
La estafa puede ir desde pedirte tu código de inicio de sesión para “verificar la cuenta”, hasta solicitar datos de tarjeta para “enviarte un premio”, pasando por supuestas emergencias de amigos que “necesitan que les hagas una transferencia urgente”.
En los peores casos, cuando logran acceso a tu cuenta, los delincuentes se hacen pasar por ti, escriben a tus contactos pidiendo dinero o enviando enlaces maliciosos y exportan toda tu lista de chats, con nombres, teléfonos y archivos compartidos, que luego usan para nuevas campañas de fraude o incluso chantajes.
Estafas con criptomonedas, esquemas Ponzi y grupos de inversión
Telegram es probablemente el principal campo de juego de las estafas de criptomonedas y esquemas Ponzi. Aquí confluyen la falta de regulación, el anonimato y un público que a menudo busca “pegar el pelotazo” con poco esfuerzo.
Los delincuentes crean canales y grupos de trading, señales o “bots milagro” que prometen rentabilidades irreales o beneficios fijos al mes. Para dar credibilidad, llenan el canal de cuentas bot que publican mensajes de éxito, pantallazos de supuestos retiros, gráficas manipuladas y testimonios completamente falsos.
En algunos montajes, al principio te dejan retirar pequeñas ganancias para que confíes y metas más dinero. A la que la cantidad empieza a ser seria, aparecen “tasas de desbloqueo”, comisiones especiales o simplemente bloquean los retiros y desaparecen.
Otros timos funcionan como esquemas piramidales o Ponzi: se promete dinero fácil si traes a nuevos participantes, pero no hay inversión real detrás. Los beneficios de los primeros salen del dinero de los últimos. Cuando se agota la entrada de gente nueva, todo se derrumba y los organizadores se esfuman con la caja.
También circulan proyectos de criptomonedas inventadas desde cero, con libros blancos plagiados, webs muy vistosas y administradores que inflan artificialmente el precio (lo que se conoce como “pump and dump”). Una vez que el token sube por la fiebre especulativa, venden sus posiciones y abandonan el proyecto, dejando a los compradores con monedas casi sin valor.
Estafas románticas, sextorsión y chantaje
Otro bloque muy peligroso son las estafas de romance y la sextorsión, que mezclan manipulación emocional, engaño prolongado y, al final, amenazas explícitas.
Suele empezar con un mensaje amable o una conversación en otra red (app de citas, Instagram, Facebook) que pronto se traslada a Telegram, donde el estafador se siente más cómodo por el anonimato. A partir de ahí, construye una relación a fuego lento: comparte supuestos detalles personales, fotos robadas o generadas por IA y mantiene chats diarios para generar confianza.
Cuando ya existe un vínculo emocional, aparece la “emergencia”: un problema médico, un billete de avión para poder verte, un alquiler que no pueden pagar, una deuda urgente… La otra parte pide dinero “prestado”, muchas veces en pequeñas cantidades al principio, y si ve que respondes, va aumentando las cifras o repitiendo la jugada.
En algunos casos, la trampa va un paso más allá. El estafador intenta obtener fotos íntimas o vídeos comprometidos y, cuando los consigue, cambia el tono: exige pagos bajo amenaza de difundir ese material entre tu familia, tus contactos o en redes sociales. Incluso sin tener pruebas reales, muchos chantajistas fingen haber hackeado tu móvil o tu cuenta e intentan asustarte para que pagues.
El problema añadido es que enviar dinero no garantiza nada: es frecuente que, tras un primer pago, vuelvan a pedir más, aprovechando el miedo y la vergüenza de la víctima, hasta que esta se planta o se queda sin fondos.
Ofertas de trabajo falsas, microtareas y la “estafa del like”
Las ofertas laborales fraudulentas y las estafas de microtareas se han disparado en Telegram, sobre todo desde que se popularizó el llamado “timo del like”.
Este fraude arranca con anuncios en canales o mensajes privados que prometen dinero fácil por hacer tareas muy sencillas online: dar “me gusta” a publicaciones, seguir cuentas, unirse a grupos, escribir opiniones o completar pequeñas encuestas.
Al principio, el sistema parece funcionar: después de algunas tareas, los estafadores pagan pequeñas cantidades para crear la sensación de que el trabajo es real. Esa fase inicial es clave para bajar la guardia de la víctima y reforzar la idea de que todo es legítimo.
Una vez que te tienen enganchado, te invitan a pasar a “niveles superiores” o “grupos VIP” con mayores beneficios, pero para acceder debes hacer una inversión inicial, pagar una cuota de entrada o adelantar dinero para supuestos “costes de gestión”. Ahí es donde está la trampa real.
En el momento en que realizas ese primer pago significativo, el dinero vuela: te bloquean, cierran el grupo o dejan de responder. En muchos casos, además de perder la inversión, has cedido datos personales y bancarios que podrán usar en otros fraudes o vender en la dark web.
Malware, apps falsas y bots que roban datos
Telegram facilita compartir todo tipo de archivos, enlaces y hasta aplicaciones modificadas. Esto ha convertido la plataforma en un canal habitual para distribuir software malicioso y clones de apps legítimas.
Es frecuente que en grupos y canales se promocionen supuestas versiones “mejoradas” de Telegram o apps mágicas para desbloquear funciones, ver contenido de pago, descargar vídeos de cualquier plataforma, generar imágenes con IA o automatizar tareas. En realidad, muchas de ellas son aplicaciones falsas que copian la interfaz de la original y cuya misión es robar credenciales, espiar tus chats o inyectar malware.
También existen bots de apariencia inofensiva (juegos, horóscopos, test de personalidad, generadores de imágenes, herramientas de descargas) que te van pidiendo permisos o datos cada vez más sensibles, como correo, número de teléfono, usuario y hasta información bancaria. Esa información acaba alimentando campañas de spam, phishing dirigido o suplantación de identidad.
En el plano técnico, muchas de estas amenazas se apoyan en troyanos que registran pulsaciones de teclado, spyware que lee tus notificaciones o ransomware que bloquea tu dispositivo y pide un rescate. Si los instalas desde enlaces compartidos en Telegram, la infección puede activarse sin que notes nada hasta que ya es tarde.
Falsos sorteos, premios, encuestas y organizaciones benéficas
Otro clásico de las estafas de Telegram son los sorteos inventados, encuestas fraudulentas y supuestas ONG que apelan a tus emociones para conseguir dinero o datos.
En el caso de los sorteos y premios, un canal o usuario se presenta como marca conocida, influencer o empresa tecnológica y anuncia regalos espectaculares: móviles, consolas, criptomonedas o grandes cheques regalo. Para participar o reclamar el premio, piden que rellenes formularios con información personal, pagues gastos de envío o abones tasas de gestión.
Las encuestas falsas funcionan de forma parecida. Se venden como estudios de grandes compañías o programas de fidelización y, al final del cuestionario, te “aseguran” un regalo a cambio de introducir datos de tarjeta para un cargo mínimo. La realidad es que esos datos se usan para suscribir a la víctima a servicios de pago con letra pequeña engañosa, o directamente para realizar cargos no autorizados.
En cuanto a las falsas organizaciones benéficas, los timadores crean canales que copian nombres, logos e incluso mensajes de ONG reales. Difunden imágenes impactantes y mensajes muy emocionales sobre catástrofes, enfermedades o emergencias humanitarias, e insisten en que la ayuda es “urgente”.
Las donaciones se solicitan a través de cuentas personales, wallets de criptomonedas o enlaces dudosos. En muchas ocasiones también aprovechan para recolectar datos sensibles en supuestos formularios de colaboración. Una entidad seria nunca te pedirá donaciones a una cuenta privada ni te presionará por Telegram sin referencias claras en su web oficial.
Ventas falsas, clasificados y préstamos rápidos
Telegram también se utiliza como escaparate de venta de productos entre particulares, alquileres y anuncios clasificados, algo que los estafadores explotan a fondo.
Abundan los canales que ofrecen chollos irreales: consolas o móviles de última generación tirados de precio, alquileres en zonas muy demandadas a la mitad de lo que se ve en portales, entradas para conciertos agotados o productos de lujo con supuestos grandes descuentos.
El patrón es siempre parecido: se pide una señal por adelantado, un pago parcial para “reservar”, o se envía un enlace a un sistema de pago supuestamente seguro que, en realidad, es falso. Una vez recibido el dinero, ni rastro del vendedor ni del producto. A veces incluso proporcionan números de seguimiento falsos para ganar tiempo.
Junto a esto, han proliferado canales y cuentas que prometen préstamos inmediatos sin requisitos, sin revisar historial crediticio y con aprobación en cuestión de minutos. Tras captar tu atención, te exigen pagar una tasa de gestión, un coste de “activación” del préstamo o una cuota de verificación. En cuanto realizas el pago, no hay préstamo ni devolución posible.
Señales claras para detectar actividad sospechosa
Reconocer a tiempo que algo no cuadra es esencial para evitar males mayores. Hay una serie de banderas rojas que se repiten en casi todas las estafas de Telegram y que conviene tener siempre presentes.
- Mensajes no solicitados de supuestos famosos, soporte o empresas que nunca te han contactado por esa vía.
- Personas que dicen ser amigos o familiares pero se niegan a hacer una videollamada rápida para confirmar su identidad.
- Enlaces de desconocidos, especialmente si los acompañan mensajes de urgencia o grandes premios.
- Peticiones de datos personales sensibles (DNI, dirección completa, fotos de documentos) o de códigos de verificación y contraseñas.
- Ofertas que prometen dinero fácil, retornos garantizados o descuentos imposibles de ver en canales oficiales.
- Bots que piden permisos de administrador, solicitan datos bancarios o envían enlaces maliciosos a gran velocidad.
Medidas clave para protegerte en Telegram
Telegram puede usarse de forma bastante segura si aplicas unas cuantas buenas prácticas de seguridad digital y sentido común. No se trata de vivir con miedo, sino de poner barreras que hagan tu cuenta mucho menos apetecible para los delincuentes.
- Activa la verificación en dos pasos (2FA): desde Ajustes → Privacidad y seguridad → Verificación en dos pasos. Establece una contraseña robusta y añade correo de recuperación. Así, aunque alguien consiga tu código SMS, no podrá conectarse sin esa clave extra.
- Usa contraseñas fuertes y únicas: combina letras, números y símbolos, evita datos personales y no reutilices la misma contraseña en otros servicios importantes.
- Revisa la configuración de privacidad: oculta tu número de teléfono, limita quién puede añadirte a grupos y controla quién ve tu foto de perfil, último visto y llamadas.
- Controla las sesiones activas: en el apartado de dispositivos, comprueba si hay inicios de sesión desde lugares o equipos que no reconoces, y cierra todo lo que te parezca extraño.
- Desconfía de enlaces y archivos: no abras adjuntos ni enlaces de desconocidos y evita descargar apps desde enlaces compartidos; usa siempre tiendas oficiales.
- Evita compartir datos sensibles: nunca reveles códigos de inicio de sesión, claves de wallets cripto, PIN de tarjetas, contraseñas ni fotos de documentos en chats, ni siquiera si parece que hablas con una empresa seria.
- Considera usar una VPN y antivirus: una buena VPN añade una capa de privacidad al ocultar tu IP, y un antivirus actualizado puede detener malware si, por error, descargas algo malicioso.
- Piensa dos veces antes de invertir o pagar adelantos: si una propuesta llega por Telegram, investiga por tu cuenta en fuentes externas, busca opiniones y comprueba si hay alertas de fraude.
Qué hacer si ya has caído en una estafa de Telegram
Aunque vayas con cuidado, nadie está a salvo al 100 %. Si descubres que has sido víctima de un fraude, lo más importante es actuar rápido y con cabeza, sin entrar en pánico.
- Corta el contacto de inmediato: bloquea al usuario, bot o canal implicado para evitar nuevas presiones o intentos de manipulación.
- Reúne pruebas: haz capturas de pantalla de las conversaciones, enlaces, comprobantes de pago, direcciones de criptomonedas y cualquier otro dato que pueda servir como evidencia.
- Denuncia dentro de Telegram: usa las opciones de “Reportar” en chats y canales, y envía toda la información posible al canal oficial antiestafas @notoscam o al correo abuse@telegram.org.
- Contacta con tu banco o plataforma de pago: informa del fraude, pide que bloqueen tarjetas comprometidas, intenten revertir cargos y monitoricen movimientos sospechosos.
- Cambia contraseñas y refuerza 2FA: modifica de inmediato las claves de Telegram y de cualquier otro servicio que pudiera estar afectado, empezando por el correo electrónico principal.
- Escanea el dispositivo: si has descargado archivos o apps desde enlaces sospechosos, pasa un análisis completo con un antivirus fiable para detectar malware oculto.
- Denuncia a las autoridades: guarda todas las pruebas y acude a la policía para presentar una denuncia formal. En España, además, puedes pedir ayuda y orientación al servicio 017 de INCIBE (también con canal en Telegram).
- No te fíes de “recuperadores” milagro: después de una estafa es frecuente que aparezcan nuevos timadores prometiendo recuperar tu dinero a cambio de otra comisión. Es otra capa más del engaño.
La combinación de anonimato, volumen de usuarios y herramientas avanzadas convierte a Telegram en un lugar ideal tanto para comunicarse como para delinquir, y ahí está el reto: se puede usar con seguridad, pero solo si interiorizas que nadie regala dinero, ningún soporte serio te pedirá claves por chat y cualquier oferta demasiado buena para ser verdad probablemente esconda un timo; mantener la cabeza fría ante mensajes urgentes, revisar siempre enlaces y proteger tu cuenta con buenas prácticas de seguridad es la mejor manera de disfrutar de la plataforma sin convertirte en el siguiente objetivo de los estafadores.
