Consejos clave sobre software para smartphones Android

Última actualización: febrero 26, 2026
Autor: Pixelado
  • Configuración del sistema y personalización visual para adaptar Android a tu forma de usar el móvil.
  • Gestión inteligente de apps, notificaciones y batería para ganar rendimiento y tiempo.
  • Funciones de productividad y accesibilidad que facilitan el día a día con tu smartphone.
  • Medidas de seguridad y privacidad para proteger tus datos y evitar amenazas en Android.

Consejos de software para smartphones Android

Los móviles Android se han convertido en una especie de navaja suiza digital: los usamos para trabajar, estudiar, pagar, hablar con la familia y, de paso, para matar el tiempo en redes sociales. Justo por eso es clave aprender a domar el software del teléfono, para que el dispositivo trabaje para ti y no al revés, evitando que te absorba más de la cuenta o que se convierta en un coladero de amenazas.

Al mismo tiempo, el crecimiento brutal de Android también ha atraído a ciberdelincuentes, publicidad agresiva y aplicaciones que piden más permisos de los que necesitan. Con unos cuantos ajustes bien elegidos y un poco de sentido común puedes ganar comodidad, seguridad y rendimiento sin necesidad de ser un experto. Vamos a repasar, con calma pero al detalle, un montón de consejos y funciones de software que tienes (o puedes tener) en tu smartphone Android.

Organiza el móvil para ahorrar tiempo y usarlo con cabeza

Uno de los grandes errores al estrenar un Android es dejarlo tal cual viene, con iconos por todas partes y ajustes rápidos caóticos. Invertir unos minutos en ordenar el sistema te ahorra mucho tiempo cada día y hace que el móvil sea más intuitivo y menos agobiante.

En muchos móviles, al deslizar hacia abajo desde la parte superior se abre el panel de ajustes rápidos, con accesos al WiFi, Bluetooth, linterna, etc. Si tocas el icono del lápiz (o la opción de editar) puedes reorganizar esos mosaicos: sube arriba los que usas a diario (datos, WiFi, modo avión, compartir Internet, grabación de pantalla…) y quita de en medio los que nunca tocas.

Otra forma de ir más rápido es aprovechar los buscadores internos. En el cajón de aplicaciones suele haber una barra de búsqueda para localizar al instante cualquier app escribiendo su nombre, algo vital si tienes decenas instaladas. Y en los ajustes del sistema también hay un buscador que te evita navegar por menús infinitos: escribe, por ejemplo, “batería” o “notificaciones” y salta directo al ajuste que necesitas.

Los widgets son otro recurso infravalorado. Desde la pantalla de inicio, mantén pulsado en un hueco vacío y entra en “Widgets” para añadir accesos avanzados: un bloque con tus correos más recientes de Gmail, un widget de Mapas para ir a casa con un toque, accesos directos a contactos frecuentes, o incluso un calendario siempre visible.

Como truco adicional para moverte entre apps, recuerda que Android permite deslizar la barra o el “punto” inferior a izquierda o derecha para saltar entre aplicaciones recientes. Y si entras en la vista de apps abiertas (deslizando desde la parte inferior hacia el centro), puedes navegar por todas las que están en segundo plano.

Personalización visual: que el móvil se vea y se lea como tú quieras

Una de las ventajas de Android es que se deja tunear bastante. Adaptar el aspecto del sistema a tu vista y a tus gustos no es solo cuestión estética, también ayuda a cansar menos la vista y a moverte por la interfaz con más soltura.

En los ajustes, dentro de “Pantalla” o “Pantalla y ajustes táctiles”, puedes activar el tema oscuro. El modo oscuro cambia fondos claros por tonos negros o muy oscuros, algo que en pantallas OLED ahorra batería y, además, resulta mucho más cómodo de noche o en interiores.

En ese mismo apartado es buena idea tocar el tamaño del texto y de los elementos en pantalla. Con la opción de “Tamaño de visualización y del texto” puedes agrandar letras, iconos y menús para no ir forzando la vista, o reducirlos si quieres meter más contenido en cada pantalla.

Otra opción interesante está en “Fondo de pantalla y estilo”. Los Android modernos son capaces de extraer la paleta de colores de tu fondo de pantalla y aplicarla a botones, menús e iconos temáticos. Además, puedes activar la opción de “Iconos temáticos” para que todos sigan la misma gama de colores, dándole un aspecto mucho más uniforme al escritorio.

Siguiendo con la personalización, en algunos modelos puedes cambiar la cuadrícula de apps de la pantalla de inicio: menos filas y columnas significa iconos grandes y pocos accesos; más filas y columnas te permiten encajar muchas más apps, ideal si prefieres tener casi todo en el escritorio en lugar de tirar del cajón de aplicaciones.

La pantalla de bloqueo también es configurable. Al mantener pulsada la pantalla de bloqueo, muchos Android muestran un botón de “Personalizar” que permite cambiar el estilo del reloj, los accesos directos (linterna, cámara, etc.) y otros elementos. Es una forma rápida de darle tu toque y, de paso, dejar a mano lo que más usas con el móvil bloqueado.

En algunos dispositivos, incluso puedes crear fondos de pantalla formados por emojis: entras en “Fondo de pantalla y estilo”, eliges más fondos y, si aparece un “Taller de emojis” o similar, seleccionas tus iconos favoritos, un color de fondo y generas un fondo muy personal sin recurrir a apps de terceros.

Gestos, modo de una mano y navegación cómoda

Los móviles se han hecho grandes y, si tienes las manos pequeñas, llegar a la parte superior de la pantalla puede convertirse en un deporte de riesgo. Android te deja elegir entre la navegación por gestos o los clásicos tres botones, y además ofrece modos pensados para usar el móvil con una sola mano.

En “Accesibilidad” o “Sistema > Gestos” encontrarás el apartado para configurar la navegación. Puedes optar por los gestos modernos (deslizar desde los lados para atrás, desde abajo para ir a inicio) o recuperar la barra con los tres botones de toda la vida (Atrás, Inicio, Recientes) si te sientes más cómodo así.

Dentro de los ajustes de accesibilidad también suele estar el “Modo a una mano”. Al activarlo, la interfaz se desplaza o se reduce para acercar los elementos a la parte inferior de la pantalla. Lo normal es que se active haciendo un gesto (arrastrar desde la mitad superior hacia abajo) o con una combinación de teclas, según el fabricante.

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Otro gesto cómodo es el acceso rápido a la cámara. En muchos modelos basta con pulsar dos veces seguidas el botón de encendido para abrirla al instante, sin necesidad de desbloquear el teléfono primero. Además, los botones de volumen pueden configurarse para disparar la foto, algo especialmente útil si vas con prisa o quieres una foto rápida sin mirar demasiado la pantalla.

Si usas mucho el Asistente de Google, también puedes asignarlo a una pulsación prolongada del botón de encendido. En “Sistema > Gestos > Mantener pulsado el botón de encendido” eliges si quieres que aparezca el menú de apagado o que se abra Assistant, e incluso cuánto tiempo hay que mantener pulsado el botón para evitar activaciones accidentales.

Control de notificaciones y concentración

Una de las cosas que más nos roba la atención del móvil son las notificaciones constantes. Android ofrece un control bastante fino para decidir qué te interrumpe y cómo, algo esencial para no vivir pendiente de la pantalla.

En “Ajustes > Notificaciones” puedes empezar por ocultar las llamadas “notificaciones silenciosas” de la barra de estado. Se trata de avisos sin sonido ni vibración, considerados menos importantes, como algunos recordatorios de apps en segundo plano. Con una opción tipo “No mostrar notificaciones silenciosas en la barra de estado” puedes limpiarlas de un plumazo.

También tienes un gestor de “Conversaciones” o similar, donde es posible marcar ciertos chats como prioritarios (por ejemplo, un grupo de trabajo o una persona concreta). Sus mensajes aparecerán destacados encima del resto, y al revés: puedes bajar la prioridad de conversaciones menos relevantes para que ni siquiera generen aviso.

Cada app puede personalizar sus propios canales de notificación. En “Notificaciones > Notificaciones de aplicaciones” verás la lista de todas las apps y, al entrar en una en concreto, podrás decidir qué tipos de avisos quieres permitir (mensajes, promociones, recordatorios, etc.) y cuáles desactivar.

Si vas un poco más allá, Android incluye un “Historial de notificaciones”. Al activarlo, el sistema guardará una copia de los avisos que te han ido llegando, así que si borras algo sin querer podrás recuperarlo desde esa sección. Muy útil para quienes solemos deslizar sin mirar.

En cuanto a la forma en que el móvil te avisa, algunos modelos permiten usar la pantalla o el flash de la cámara como indicador luminoso si recibes una notificación. En “Notificaciones > Notificaciones con flash” puedes activar destellos de la pantalla o del flash trasero y previsualizar cómo se ven, una alternativa moderna al antiguo LED de notificaciones.

Bienestar digital: controla cuánto y cómo usas el móvil

Más allá de la productividad, también está la parte de salud mental. Android integra un panel de “Bienestar digital y controles parentales” que te da estadísticas muy claras de cuánto tiempo pasas con el teléfono, cuántas veces lo desbloqueas y cuáles son las aplicaciones que más consumen tu atención.

Desde esa sección puedes poner límites de tiempo diarios a apps concretas (por ejemplo, redes sociales o juegos), para que cuando se acabe el cupo el icono quede gris y tengas que decidir si merece la pena ampliar el límite. No es infalible, pero ayuda bastante a tomar conciencia de los excesos.

También puedes configurar un modo de descanso, que suele reducir las notificaciones, cambiar la pantalla a tonos más cálidos y activar el modo No molestar en ciertas horas, ideal para no irte a dormir revisando cada aviso. Todo esto se puede ajustar a tu horario y a tus hábitos.

Gestión de aplicaciones: orden, espacio y rendimiento

Un clásico en Android es terminar con un puñado de aplicaciones que no usas para nada, pero que siguen ocupando sitio y consumiendo recursos. Lo más sano es hacer limpieza periódica y aprender a usar funciones como el archivado de apps.

Si mantienes pulsado el icono de una app, suele aparecer un menú con la opción de “Información de la aplicación” o similar. Desde ahí puedes desinstalarla, forzar su detención, borrar datos o, en Android 15, archivar la aplicación. Si tienes problemas con apps, consulta no se abren las aplicaciones en Android. Archivar significa que se elimina gran parte del paquete para liberar espacio, pero se conservan tus datos y configuración, de modo que al restaurarla todo queda como estaba.

En la pantalla de inicio intenta evitar el caos. Ordenar por carpetas las apps (por ejemplo: trabajo, ocio, finanzas, viajes) y dejar solo lo esencial en la primera pantalla te ayudará a encontrarlo todo más rápido y a ver menos iconos llamándote a cada rato.

Funciones avanzadas: dividir pantalla, seleccionar texto y usar Rodea para Buscar

Android lleva tiempo incorporando pequeñas funciones que parecen detalles, pero que en el día a día pueden marcar la diferencia. La pantalla dividida es una de las más prácticas si usas el móvil también para trabajar o estudiar.

Para activarla, abre la vista de apps recientes (deslizando desde la parte inferior) y toca el icono de la aplicación que quieras usar arriba. Si es compatible con pantalla partida, aparecerá la opción de “Pantalla dividida”. Esa app se quedará en la parte superior, y en la mitad inferior eliges otra: por ejemplo, navegador arriba y bloc de notas abajo, o YouTube y WhatsApp a la vez.

En algunos Android 15 puedes incluso guardar una combinación de dos apps que usas siempre juntas. Tras tenerlas en pantalla dividida, tocas sus iconos combinados y eliges “Guardar apps emparejadas” para lanzarlas con un toque en el futuro.

La vista de apps recientes también sirve para copiar información sin entrar del todo en cada app. Al ver la previsualización de una aplicación, puedes mantener pulsado sobre un texto para seleccionarlo y copiarlo, compartirlo, traducirlo o buscarlo en Google. Lo mismo ocurre con imágenes: muchos móviles muestran un pequeño icono de foto que, al pulsarlo, lanza Google Lens sobre la captura visible para analizarla o guardarla.

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Otra herramienta potente que está llegando a muchos dispositivos es “Rodea para Buscar” (Circle to Search). Consiste en mantener pulsada la barra inferior de navegación o el botón de inicio y rodear con el dedo un elemento de la pantalla: una imagen, un texto, un producto… Android lo enviará al buscador para identificarlo, traducirlo o encontrar información relacionada. Además, en Android 15 esta función puede reconocer canciones que estén sonando, incluso si las tarareas.

Capturas, grabación de pantalla y edición rápida

El propio sistema incorpora cada vez más herramientas para compartir lo que ves en el móvil sin tener que instalar nada extra. La grabación de pantalla viene integrada desde hace varias versiones y es muy sencilla de usar.

Desliza dos dedos desde arriba para abrir los ajustes rápidos y busca el icono de “Grabación de pantalla”. Al pulsarlo, Android te preguntará si quieres grabar con audio del dispositivo, del micrófono o de ambos, y si deseas mostrar los toques sobre la pantalla. Cuando aceptes, empezará la captura y podrás pararla desde la notificación correspondiente.

Con Android 15, además, puedes elegir grabar solo el contenido de una aplicación concreta, de forma que ni tus notificaciones ni otras apps queden a la vista si después compartes el vídeo. Esto es ideal para tutoriales o demostraciones en las que no quieres mostrar nada más.

Cuando haces una captura de pantalla o copias una imagen, suele aparecer una miniatura en una esquina. Si tocas esa miniatura se abre un editor rápido que permite recortar, dibujar, escribir encima, difuminar datos sensibles y luego guardar o compartir la imagen. Es la forma más rápida de tapar, por ejemplo, direcciones o números de teléfono antes de enviar la captura.

Redes, WiFi y compartición inteligente

La conectividad es otro punto donde Android ofrece trucos muy útiles, empezando por cómo compartes tu WiFi. En lugar de dictar una contraseña larguísima, puedes generar un código QR para que tus invitados se conecten escaneándolo.

Desde “Redes e Internet > Internet”, entras en la red WiFi actual y tocas en “Compartir”: Android mostrará un código QR que otro móvil puede leer con la cámara o con el escáner QR integrado. En muchos modelos también aparece un botón Nearby para enviar los datos de la red a dispositivos cercanos por la función de proximidad de Google.

Por otro lado, el propio sistema ya incluye un lector de códigos QR, así que no hace falta instalar apps extra para eso. Desde los ajustes rápidos suele haber un icono de “Escáner QR” que abre directamente la cámara en modo lectura; y, en muchos casos, con solo apuntar al código desde la app de cámara normal el móvil lo reconocerá.

Si tienes una conexión doméstica algo justa, en las “Opciones para desarrolladores” hay un ajuste avanzado llamado “Límite de frecuencia de descarga de la red” o similar. Permite poner tope a la velocidad de descarga del móvil en WiFi, para que no se coma todo el ancho de banda cuando haces descargas pesadas y deje sitio a la tele, al ordenador, etc. Eso sí, está bastante escondido y hay que activar antes el modo desarrollador (tocando varias veces en “Número de compilación” dentro de “Información del teléfono”).

Privacidad y seguridad: protege tu Android frente a amenazas

El lado menos agradable de la popularidad de Android es que también es el objetivo número uno del malware móvil. Estudios de empresas de seguridad llevan años señalando que la mayoría del malware para dispositivos móviles se centra en Android, aprovechando su ecosistema más abierto y la facilidad para instalar apps desde casi cualquier sitio.

Buena parte de ese software malicioso busca ganar dinero rápido: por ejemplo, forzando el envío de SMS a números premium o suscribiéndote a servicios de pago sin tu permiso, lo que puede suponer cargos de varios euros por ataque. Otro tipo de amenazas se centran en robar credenciales bancarias, hábitos de navegación o incluso tu ubicación geográfica para luego vender esa información.

La buena noticia es que, con unos cuantos hábitos básicos, el riesgo se reduce muchísimo. Actualizar el sistema operativo con frecuencia es probablemente el paso más importante. Las versiones recientes de Android incluyen parches que bloquean gran parte del malware conocido; de hecho, se estima que los dispositivos con el sistema actualizado son inmunes a un altísimo porcentaje de amenazas antiguas.

Otro consejo crucial es evitar en lo posible las tiendas de aplicaciones de terceros y las apps descargadas desde webs de dudosa procedencia o instalar aplicaciones APK en Android. Google Play analiza las aplicaciones en busca de comportamientos maliciosos y, aunque no es perfecto, sí filtra muchas amenazas. En cambio, las tiendas alternativas pueden no tener controles de seguridad y son campo abonado para el malware.

Siempre que instales algo nuevo, echa un ojo a los permisos. Si un juego sencillo pide leer tus SMS, acceder a llamadas o a tu ubicación precisa sin motivo claro, desconfía. Android muestra una lista de permisos antes de instalar o la primera vez que la app los necesita; si algo no cuadra, mejor cancelar y buscar una alternativa.

En cuanto a la conexión a Internet, hay que tener cuidado con las redes WiFi gratuitas y abiertas. En una red pública sin cifrado es relativamente sencillo que alguien intercepte lo que envías, sobre todo si accedes a webs sin HTTPS o servicios poco protegidos. Para datos sensibles (banca, compras, contraseñas) lo más seguro es usar tu conexión móvil o una WiFi protegida por contraseña.

Además de todo esto, es recomendable instalar una solución de seguridad de un proveedor serio si manejas información importante o haces muchas operaciones delicadas desde el móvil. Herramientas antivirus específicas para Android que analizan las apps nuevas, revisan archivos y detectan comportamientos sospechosos. Eso sí, conviene descargarlas solo desde Google Play o directamente de la web oficial del fabricante, evitando “antivirus” gratuitos desconocidos que a veces son, en realidad, el propio malware.

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Dentro de los propios ajustes de Android, en “Seguridad y privacidad” encontrarás un panel que resume el estado de la protección del dispositivo: cifrado, bloqueo de pantalla, permisos sensibles, estado de Google Play Protect, etc. Si algo aparece marcado en rojo o en ámbar, el sistema te indica los pasos para mejorarlo y puedes lanzar un análisis rápido del dispositivo.

Permisos, cámara, micrófono y pantalla de bloqueo

Android te da bastante control sobre qué accede cada aplicación, y merece la pena aprovecharlo. En “Privacidad” o directamente en “Ubicación” puedes revisar app por app qué uso hace de tu posición. Para muchas de ellas basta con permitir una ubicación aproximada en lugar de precisa, de forma que sepan en qué ciudad estás, pero no la calle exacta.

Cuando una app quiere acceder a tus fotos y vídeos, ya no es obligatorio dejarle entrar a toda la galería. Al pedir el permiso, puedes elegir “Seleccionar fotos y vídeos” y marcar solo los archivos concretos que le vas a dar. Si luego cambias de idea, desde la sección de permisos de aplicaciones puedes revocar o ampliar ese acceso.

En “Seguridad y privacidad > Controles de privacidad” muchos dispositivos ofrecen interruptores globales para desactivar por completo el acceso a la cámara y al micrófono. Aunque una app tenga permiso, mientras el interruptor maestro esté desactivado, el hardware no se puede usar. Es una manera muy eficaz de “apagar” físicamente estos sensores cuando quieres máxima privacidad.

También conviene revisar qué se muestra en la pantalla de bloqueo. En los ajustes de notificaciones hay un apartado de “Notificaciones en pantalla de bloqueo” donde puedes elegir entre mostrar todo el contenido, ocultar lo sensible hasta que desbloquees o no mostrar nada. Así evitas que cualquiera que coja tu móvil vea el contenido de mensajes o correos sin necesidad de entrar.

Por último, hay una función muy útil cuando prestas el móvil a un niño o a alguien para que vea algo: fijar una aplicación. En “Seguridad y privacidad > Más seguridad y privacidad > Fijar aplicaciones” puedes activar un modo en el que una sola app queda “anclada”. Para salir hace falta tu PIN o patrón, por lo que quien use el móvil no podrá cotillear otras cosas.

Batería: duración, ahorro inteligente y carga más tranquila

La batería es uno de los puntos que más nos preocupan a todos. Android incluye varias herramientas para entender en qué se está yendo la energía y para estirarla cuando hace falta, sin necesidad de convertirse en esclavo del cargador.

En “Ajustes > Batería > Uso de batería” puedes ver el famoso “tiempo de pantalla encendida” desde la última carga. Este dato te indica cuántas horas reales de uso de pantalla te está dando el móvil, algo mucho más útil que fijarse solo en el porcentaje. Además, se muestra un listado con el consumo por aplicación para detectar cuál se está llevando la mayor parte de la energía.

En el mismo menú aparece el “Ahorro de batería” y, dentro de él, la opción de “Batería inteligente” o similar. La batería inteligente analiza tus patrones de uso y limita el impacto de las apps que apenas usas, impidiendo que se queden trabajando de fondo sin necesidad. Activarla suele ser buena idea, sobre todo si no quieres ir micromanejando cada aplicación.

También puedes decidir si quieres ver el porcentaje de batería en la barra superior o no. En el apartado de batería suele haber un interruptor para mostrar u ocultar el porcentaje. Hay gente a la que le agobia ver cómo baja cada punto y prefiere fiarse solo del icono, y gente que necesita ese dato exacto para organizarse; elige lo que te resulte más cómodo.

Si te mueves mucho entre sitios, otra función curiosa es la de “Prolongar desbloqueo” (o Smart Lock en versiones anteriores). Permite que el móvil permanezca desbloqueado en ubicaciones de confianza, como tu casa, o vinculado a dispositivos de confianza, como tu reloj o el coche. Así evitas meter PIN o huella cada vez que lo coges en un entorno seguro.

Productividad extra: diccionario personal y uso del espacio privado

Si escribes mucho con el móvil, hay un truco que puede ahorrarte montones de pulsaciones: el diccionario personal. En “Sistema > Teclado > Diccionario personal” puedes crear atajos de texto para que una abreviatura se sustituya por una frase completa.

Por ejemplo, puedes configurar que al escribir “@@” el teclado lo cambie automáticamente por tu correo electrónico, o que “dircasa” se convierta en tu dirección completa. Solo tienes que añadir una nueva entrada, indicar la frase larga y luego una palabra clave o abreviatura. Es especialmente útil en correos, formularios y respuestas repetitivas.

Otra herramienta muy interesante en Android 15 es el “Espacio privado”. Se trata de una especie de cajón de aplicaciones dentro del cajón, que puedes vincular a otra cuenta de Google o usar para duplicar apps que quieras mantener separadas. Las aplicaciones dentro de este espacio pueden ocultarse e ir protegidas por un PIN o por huella, de forma que nadie sepa siquiera que están ahí.

La configuración suele hacerse desde “Seguridad y privacidad > Espacio privado”. Sigues un asistente donde eliges método de bloqueo, reglas de auto-bloqueo y nivel de ocultación, y después verás el espacio privado como una sección aparte al final del cajón de apps, con la posibilidad de instalar en él las aplicaciones que quieras mantener a salvo de miradas curiosas.

Entre estas funciones y el resto de ajustes que hemos ido viendo, el software de tu Android puede adaptarse bastante a ti: desde cómo se ve, hasta cómo te notifica, cuánto gasta y qué comparte. Si te tomas un rato en explorar estas opciones, actualizar el sistema con frecuencia y tener cabeza al instalar aplicaciones o usar redes abiertas, tu smartphone dejará de ser una distracción constante o un posible riesgo y se convertirá en una herramienta cómoda, segura y ajustada a tu manera real de vivirlo.

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