Cómo activar el modo incógnito y navegar en privado en cualquier navegador

Última actualización: noviembre 30, 2025
Autor: Pixelado
  • El modo incógnito evita que el navegador guarde historial, cookies y datos de formularios, pero no te hace invisible para webs ni proveedores de Internet.
  • Cada navegador (Chrome, Firefox, Safari, Edge, Opera) ofrece su propia ventana privada con accesos rápidos por menú y atajos de teclado.
  • La navegación privada es muy útil en dispositivos compartidos y para usar varias cuentas a la vez, pero no protege frente a malware ni estafas online.
  • Para una mayor privacidad es recomendable combinar el modo incógnito con VPN, navegadores centrados en la privacidad, extensiones antirrastreo y buenas prácticas de seguridad.

activar modo incógnito

Si sueles compartir ordenador o móvil, o simplemente no quieres que quede rastro de todo lo que haces en Internet, saber cómo activar el modo incógnito correctamente es casi obligatorio. No es magia ni te vuelve invisible, pero sí te da un plus de privacidad muy útil en tu día a día.

En este artículo vas a descubrir qué es exactamente la navegación privada, qué hace y qué no hace, cómo activarla en los principales navegadores (Chrome, Firefox, Safari, Edge, Opera y en el móvil) y qué otras medidas puedes usar para proteger de verdad tu privacidad online. Todo explicado en un lenguaje claro, cercano y con ejemplos para que puedas aplicarlo al momento.

Qué es el modo incógnito o navegación privada

Cuando activas el modo incógnito, tu navegador crea una sesión de navegación temporal y aislada de la sesión normal que usas a diario. Durante ese tiempo, el navegador intenta no guardar ciertos datos relacionados con las webs que visitas, de forma que otras personas que usen el mismo dispositivo no puedan ver qué has hecho.

En esta navegación privada, el navegador evita almacenar tu historial de páginas visitadas, búsquedas, cookies y datos de formularios. Es decir, cuando cierres la última ventana o pestaña privada, se borra casi todo rastro local de lo que has hecho: no aparecerán esas webs en el historial, no quedarán cookies activas de esa sesión y tampoco se recordarán los formularios que hayas rellenado.

Sin embargo, es importante entender que no te vuelves invisible en Internet. Aunque tu dispositivo “olvide” lo que has hecho, las webs que visitas, tu proveedor de Internet, el administrador de la red (empresa, universidad, etc.) o incluso determinados organismos pueden seguir viendo tu actividad, ya que tu dirección IP y tus conexiones siguen siendo las mismas.

En pocas palabras, el modo incógnito está pensado para ocultar tu actividad de otras personas que usan tu dispositivo, no para esconderla de Internet en general. Es una herramienta muy práctica, pero tiene límites claros que conviene tener en mente para no llevarse sorpresas.

Qué datos se guardan y cuáles no en modo incógnito

Al activar la navegación privada, el navegador deja de almacenar una serie de elementos que normalmente sí se conservan. Esto hace que la sesión sea más efímera y menos rastreable a nivel local, pero no borra absolutamente todo ni te libra de todos los seguimientos posibles.

Por un lado, tu navegador NO guardará el historial de navegación. Eso significa que las páginas que visites en incógnito no aparecerán luego en la lista de “Historial” ni se mostrarán como sugerencias cuando empieces a escribir la dirección en la barra del navegador.

Tampoco conservará las cookies ni los datos de los formularios una vez cierres todas las ventanas privadas. Las cookies son pequeños ficheros que las webs crean en tu dispositivo para recordarte (sesiones, preferencias, idioma, etc.). En modo incógnito, esas cookies solo se usan mientras la ventana está abierta; al cerrar la última pestaña privada, se eliminan automáticamente.

Además, el navegador se olvida de la información que has introducido en formularios (como nombres, correos, direcciones) para que luego no aparezca como sugerencia en los campos de texto de otras sesiones normales.

En cambio, hay cosas que SÍ se mantienen aunque navegues en privado. Los archivos que descargues seguirán en la carpeta de Descargas de tu equipo, y los marcadores que añadas también se guardarán con normalidad. Lo mismo ocurre con las contraseñas que decidas almacenar: si aceptas que el navegador guarde una contraseña mientras estás en incógnito, esa clave quedará registrada para futuras sesiones normales.

Para qué sirve y cuándo compensa activar el modo incógnito

El modo incógnito puede sacarte de más de un apuro. Su principal utilidad es evitar que otras personas que usen el mismo dispositivo vean tu actividad. Por ejemplo, si usas el ordenador de casa compartido, la biblioteca o el portátil del trabajo, puede venirte fenomenal.

Un caso típico es cuando usas el dispositivo de otra persona (un amigo o familiar) y no quieres que queden guardadas tus cuentas abiertas, tus búsquedas o las webs que has visitado. Con una ventana privada, basta con cerrarla cuando termines y, en la práctica, es como si no hubieras pasado por allí (al menos a nivel de historial, cookies y formularios).

También resulta muy útil si necesitas iniciar sesión con varios usuarios de una misma plataforma. Imagina que quieres tener abierta tu cuenta personal de correo y, a la vez, la cuenta del trabajo o una segunda cuenta del mismo servicio: puedes abrir una sesión en la ventana normal y otra diferente en una ventana de incógnito, sin que se mezclen las cookies ni se cierren sesiones.

Otra situación habitual es cuando estás haciendo pruebas con tu propia web o con un proyecto online y quieres asegurarte de que ves la última versión. El modo incógnito te ayuda a esquivar la caché y las cookies almacenadas, de modo que ves el sitio como si fueras un usuario nuevo, algo muy útil para verificar cambios de diseño, textos o funcionalidades.

Además, hay quien lo usa a la hora de buscar vuelos, hoteles u otros servicios, con la idea de evitar posibles subidas de precio por repetir la misma búsqueda varias veces desde la misma sesión. No es una ciencia exacta y depende del sitio, pero al no reaprovechar las cookies, en ocasiones puedes ver precios ligeramente distintos al comparar desde una ventana normal y otra privada.

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Limitaciones importantes del modo incógnito

Aunque el nombre suene muy potente, el modo incógnito tiene limitaciones que conviene tener muy claras. La principal es que, aunque tu navegador borre el historial y las cookies locales, tu conexión sigue pasando por los mismos servidores y redes de siempre.

Eso implica que tu proveedor de servicios de Internet (la compañía con la que tienes contratada la conexión) puede seguir viendo a qué dominios te conectas. Del mismo modo, si navegas desde el trabajo, el instituto o la universidad, el administrador de la red puede seguir supervisando el tráfico de los equipos conectados, aunque estes en incógnito.

Los sitios web que visitas también pueden seguir registrando información sobre tu visita, como tu dirección IP, tu ubicación aproximada, el navegador y el dispositivo que utilizas y parte de tu comportamiento en la página. Algunas técnicas avanzadas, como la huella digital del navegador, siguen funcionando en mayor o menor medida incluso en modo privado.

Por otro lado, el modo incógnito no cifra tu conexión por sí mismo. Solo te beneficias del cifrado si la web usa HTTPS (lo reconocerás por el candado en la barra de direcciones). El modo privado tampoco te protege frente a virus, troyanos, malware o phishing: si descargas un archivo malicioso o pinchas en un enlace fraudulento, el riesgo es el mismo que en una ventana normal.

Si ya tienes spyware o programas espía instalados en el dispositivo, estos pueden seguir registrando tus pulsaciones, tus webs visitadas o tus contraseñas, independientemente de que la navegación sea privada o no. La función de incógnito solo controla lo que el propio navegador guarda, no lo que hacen otros programas en tu ordenador o móvil.

Activar modo incógnito en Google Chrome

Google Chrome llama a esta función “ventana de incógnito”. Es uno de los modos privados más conocidos y su comportamiento es similar en ordenador, móvil Android y otros dispositivos donde lo tengas instalado, y si quieres sacar más partido a sus opciones avanzadas de Chrome.

En un ordenador, para abrir una ventana de incógnito con el ratón, basta con iniciar Chrome y pulsar en el menú de tres puntos situado en la esquina superior derecha. Dentro de ese menú verás la opción “Nueva ventana de incógnito”, que abrirá una nueva ventana con un fondo oscuro y el conocido icono de la silueta con sombrero y gafas.

Si prefieres tirar de teclado, en Windows, Linux y ChromeOS puedes abrir directamente la ventana privada pulsando Ctrl + Mayús (Shift) + N. En los ordenadores Mac, el atajo equivalente es ⌘ (Command) + Mayús + N. Con estas combinaciones se abrirá una nueva ventana de incógnito incluso si ya tienes otras ventanas de Chrome abiertas.

En la parte derecha de la barra de direcciones, Chrome muestra un icono de incógnito para que identifiques rápidamente que estás en modo privado. Mientras esa ventana esté abierta, todas las pestañas que crees dentro de ella serán igualmente de incógnito.

Cuando navegas así, Chrome no guardará tu historial, las cookies ni los datos de formularios de esa sesión. No obstante, los archivos descargados y los marcadores que añadas permanecerán en el equipo una vez cierres la ventana, y seguirán disponibles en futuras sesiones normales.

Cerrar Chrome en modo incógnito

Si estás usando Chrome en privado y quieres volver al modo normal, lo más importante es cerrar todas las ventanas de incógnito abiertas. Mientras quede una sola ventana privada activa, la sesión seguirá existiendo y compartirá cookies entre sí.

En Windows o en los Chromebook, puedes cerrar la ventana de incógnito haciendo clic en el icono de cerrar (la X) en la parte superior derecha de la ventana. En Mac, el cierre se hace desde el botón rojo de cerrar que aparece en la esquina superior izquierda o desde el menú Archivo > Cerrar.

Si ves un número al lado del icono de incógnito en la parte superior derecha de Chrome, significa que tienes varias ventanas privadas abiertas al mismo tiempo. En ese caso, tendrás que ir cerrando cada una de ellas para que la sesión de navegación privada termine por completo.

Una vez cierres la última ventana de incógnito, las cookies de la sesión se eliminan y la navegación que hagas a partir de ese momento en nuevas ventanas normales volverá a funcionar con el historial, el autocompletado y el resto de elementos habituales activos.

Cómo activar la navegación privada en Mozilla Firefox

En Firefox, la navegación privada se llama “ventana privada”, aunque en la práctica el funcionamiento es casi idéntico al modo incógnito de Chrome. La principal diferencia es que incluye una capa extra de protección contra el rastreo por parte de terceras empresas.

Para abrir una ventana privada en un ordenador, inicia Firefox y haz clic en el menú de tres líneas horizontales que verás en la esquina superior derecha. En el desplegable, escoge la opción “Nueva ventana privada”. Se abrirá una nueva ventana con un diseño característico y un icono de máscara morada en la parte superior.

Si te resulta más cómodo usar atajos, puedes pulsar Ctrl + Mayús + P en Windows y Linux, o bien ⌘ (Command) + Mayús + P en Mac. Así se creará directamente la nueva ventana privada sin tener que pasar por el menú.

En esta ventana, Firefox no guardará tu historial ni las cookies una vez la cierres, y además activa por defecto una protección mejorada contra el rastreo que intenta bloquear scripts de seguimiento, rastreadores de publicidad y otras tecnologías molestas de análisis.

Para abrir un enlace de forma privada mientras navegas en una ventana normal, puedes hacer clic con el botón derecho sobre ese enlace y elegir la opción “Abrir enlace en una nueva ventana privada”. Así tendrás esa página aislada del resto de tu sesión.

Navegación privada en Safari (Mac, iPhone y iPad)

Safari, el navegador de Apple, llama a esta función “navegación privada”. Su comportamiento es similar al de otros navegadores: no almacena el historial, borra las cookies temporales al cerrar la ventana privada y evita recordar la información que hayas introducido en formularios.

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En un Mac, el proceso es muy sencillo. Abre Safari, ve a la barra superior y pulsa en Archivo > Nueva ventana privada. Verás que la barra de direcciones y búsqueda adopta un tema más oscuro, lo que sirve como indicativo fácil de que te encuentras en modo privado.

Si te gustan los atajos, puedes activar directamente una ventana de navegación privada pulsando Mayús + ⌘ (Command) + N. Cualquier pestaña que se abra dentro de esa ventana heredará el modo privado.

En dispositivos iPhone y iPad con iOS 14, puedes abrir la navegación privada entrando primero en Safari y tocando el icono de las dos pestañas superpuestas en la parte inferior (si no lo ves, toca cerca del borde inferior). Después, pulsa en “Nav. privada” y, por último, toca el símbolo + para crear una nueva pestaña en privado.

Si usas iOS 15 o versiones posteriores, la mecánica cambia ligeramente: entra en Safari, toca el icono de las pestañas (abajo a la derecha en vertical o arriba a la derecha en horizontal), pulsa en el botón donde aparece “1 pestaña” o “X pestañas” y selecciona “Nav. privada”. Luego, toca el icono + para abrir una nueva pestaña privada, que reconocerás porque la barra de direcciones pasa a un tono oscuro.

Modo privado InPrivate en Microsoft Edge

En Microsoft Edge, la navegación privada recibe el nombre de “InPrivate”. Su finalidad es la misma: impedir que el navegador guarde tu historial, las búsquedas, los datos de formularios o determinadas cookies cuando navegas en esa sesión.

Para abrir una ventana InPrivate desde el propio Edge, arranca el navegador y pulsa en el menú de tres puntos que aparece arriba a la derecha. En el menú desplegable, selecciona “Nueva ventana InPrivate” y se abrirá una nueva ventana con un fondo más oscuro y el texto “InPrivate” visible cerca de la barra de direcciones.

Otra opción rápida consiste en hacer clic derecho sobre el icono de Edge en la barra de tareas de Windows y elegir “Nueva ventana InPrivate”. Esto te ahorra tener que abrir primero una ventana normal.

Si prefieres usar atajos de teclado, en Windows puedes pulsar Ctrl + Mayús + N para lanzar una nueva ventana InPrivate. En Mac, el atajo equivalente suele ser ⌘ (Command) + Mayús + N, al igual que en otros navegadores compatibles.

Mientras estés en InPrivate, Edge no guardará el historial de navegación ni las búsquedas que realices, aunque sí conservará los archivos descargados y los marcadores que añadas. Además, el navegador puede deshabilitar parte de las barras de herramientas o extensiones de terceros, lo que aporta un poco más de protección frente a rastreos externos.

Navegación privada en Opera

Opera también integra su propio sistema de navegación privada, que funciona de forma muy parecida al resto, pero con un detalle interesante: incluye la posibilidad de activar una VPN integrada, lo que añade una capa de cifrado y anonimato extra a tu navegación.

Para abrir una nueva ventana privada en Opera desde el ordenador, inicia el navegador y pulsa en el menú con el icono de la “O” roja en la esquina superior izquierda. En el menú, selecciona “Nueva ventana privada” y se abrirá una nueva ventana claramente diferenciada de las normales.

Dentro de esa ventana, puedes decidir si quieres activar la VPN que ofrece Opera. Esta función crea un túnel cifrado para tu tráfico, ocultando tu IP real ante las webs que visitas, lo que refuerza notablemente tu privacidad comparado con la navegación privada tradicional.

Tal y como ocurre con otros navegadores, Opera ofrece también un atajo de teclado para su modo privado: en Windows y Linux puedes pulsar Ctrl + Mayús + N; en macOS, la combinación suele ser ⌘ (Command) + Mayús + N, lo que agiliza muchísimo el proceso.

Una vez cerrada la ventana privada, Opera eliminará el historial de esa sesión, las cookies temporales y los datos de formularios que hubieras usado, manteniendo únicamente los archivos descargados y los marcadores que hayas querido guardar de forma voluntaria.

Cómo usar el modo incógnito en móviles Android

En Android, el navegador más habitual es Chrome, y su modo de navegación privada funciona de forma muy parecida a la versión de escritorio. Lo bueno es que lo tienes a un par de toques de distancia, así que usarlo se vuelve muy cómodo para búsquedas puntuales.

Para activarlo, abre la app de Chrome en tu móvil y toca el icono de los tres puntos verticales situado en la barra de direcciones, normalmente en la parte superior derecha de la pantalla. Se desplegará un menú con varias opciones, como “Nueva pestaña”, “Historial” o “Marcadores”.

Entre esas opciones verás “Nueva pestaña de incógnito”. En cuanto pulses ahí, Chrome abrirá una pestaña con el fondo oscuro y te mostrará el icono del personaje con sombrero y gafas, junto con un mensaje que indica que estás navegando en modo de incógnito.

Desde ese momento, cualquier página que visites desde esa pestaña no se añadirá al historial de Chrome, y las cookies creadas se eliminarán cuando cierres todas las pestañas de incógnito. Si quieres cambiar entre pestañas privadas y normales, toca el icono de cuadraditos o pestañas y alterna entre los modos: solo estarás en navegación privada mientras estés en una pestaña de incógnito.

Recuerda, aun así, que ni en Android ni en ningún otro sistema el modo incógnito evita que tu proveedor de Internet, tu empresa o las webs puedan seguir registrando cierta información sobre tu actividad.

Cómo navegar de forma más privada en iPhone y iPad

En iPhone y iPad, además de poder instalar Chrome, Edge u otros navegadores, lo habitual es usar Safari y su sistema de navegación privada integrado. Como ya hemos visto, su funcionamiento es bastante intuitivo y cambia ligeramente según la versión de iOS.

Si usas iOS 14, empieza abriendo Safari y toca el icono de las dos pestañas que aparece en la parte inferior de la pantalla. Después, pulsa donde pone “Nav. privada” y luego toca el símbolo + para abrir una pestaña privada. Las pestañas que tengas en este modo se muestran agrupadas, así que podrás ver cuáles son privadas y cuáles normales.

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Para dejar de usar la navegación privada, vuelve a ese mismo menú de pestañas, toca de nuevo en “Privado” para desactivarlo y pulsa “Listo”. A partir de ahí, las nuevas pestañas que abras volverán al modo estándar de Safari.

En iOS 15, el proceso pasa por tocar el icono de pestañas, pulsar en el botón que indica cuántas pestañas tienes abiertas y seleccionar “Nav. privada” como tipo de grupo. Luego puedes crear nuevas pestañas privadas desde el icono +. Mientras la barra de direcciones tenga un aspecto oscuro, sabrás que sigues navegando en privado.

Igual que en otros sistemas, Safari no guardará el historial ni la información de formularios introducida en estas pestañas, pero las descargas y los marcadores seguirán quedándose en el dispositivo una vez cierres la sesión privada.

Ventajas concretas de la navegación privada

Usar la navegación privada no es la panacea, pero ofrece una serie de ventajas muy interesantes en el día a día digital. La primera, y quizás más obvia, es la protección de tu privacidad en dispositivos compartidos. Al no guardarse el historial ni las cookies una vez cierres la ventana, reduces mucho las probabilidades de que otra persona vea qué has estado haciendo.

Otra ventaja clave es la reducción del seguimiento publicitario basado en cookies. Aunque no desaparecen todas las técnicas de rastreo, el simple hecho de que las cookies de esa sesión se borren al cerrar la ventana dificulta que los anunciantes puedan seguir construyendo un perfil detallado de tus intereses a partir de esa actividad concreta.

El modo incógnito también ayuda a evitar que tus búsquedas anteriores condicionen resultados y recomendaciones. Esto es útil cuando quieres buscar algo sin que el historial previo influya, por ejemplo, al investigar temas delicados o comparar precios sin sesgos por búsquedas antiguas.

Como ya hemos comentado, otra función muy práctica es la de usar varias cuentas al mismo tiempo en servicios como correos, redes sociales o plataformas de trabajo. La sesión privada mantiene sus propias cookies, de manera que no entra en conflicto con la ventana normal.

Por último, para quienes desarrollan webs, gestionan tiendas online o trabajan en marketing digital, el modo incógnito es una forma rápida de probar cambios sin interferencias de la caché o las cookies acumuladas, viendo la página casi como lo haría un visitante nuevo.

Riesgos, límites y precauciones al usar el modo incógnito

Es muy importante no caer en la falsa sensación de seguridad total que a veces transmite la etiqueta “navegación privada”. Aunque ofrece ventajas, el modo incógnito tiene límites claros y no sustituye a otras medidas de seguridad.

Mientras usas este modo, tu proveedor de acceso a Internet, los administradores de redes corporativas o escolares y las propias páginas que visitas pueden seguir registrando la mayoría de tus movimientos. El navegador simplemente no los guarda en tu dispositivo, pero eso no borra los registros que se generen fuera de él.

Tampoco impide que se almacenen los archivos que descargas ni los marcadores que creas. Por tanto, si bajas documentos sensibles en un ordenador compartido, seguirán allí aunque cierres la ventana privada, visibles para cualquier persona con acceso al equipo.

Además, la navegación privada no vela por la seguridad de tus conexiones. Si entras en webs sin HTTPS o te conectas a redes Wi‑Fi públicas poco fiables, el tráfico puede ser interceptado o manipulado por terceros. Por eso, aunque estés en incógnito, conviene asegurarse de navegar siempre que puedas a través de conexiones cifradas.

Por último, el modo incógnito no te protege frente a estafas online, engaños de phishing o descargas maliciosas. La prudencia al hacer clic, el uso de antivirus actualizado, sentido común y formación en ciberseguridad siguen siendo igual de necesarios con o sin navegación privada.

Medidas adicionales para mejorar tu privacidad online

Si realmente te preocupa tu privacidad, el modo incógnito es solo un primer paso. Para ir más allá, conviene combinarlo con otras herramientas y buenas prácticas que aportan capas extra de protección y anonimato.

Una de las soluciones más efectivas es utilizar una VPN (Red Privada Virtual). Este tipo de servicio cifra todo tu tráfico de Internet y lo hace pasar por un servidor intermedio, ocultando tu IP real a las webs que visitas. Así, tu proveedor de Internet y terceros tienen más difícil rastrear detalladamente tu actividad.

También puedes optar por navegadores centrados específicamente en la privacidad, como Tor o Brave. Tor envía tu tráfico a través de varios nodos repartidos por todo el mundo, lo que complica muchísimo seguir la pista de tus conexiones, mientras que Brave bloquea de serie buena parte de la publicidad invasiva y los rastreadores.

Las extensiones de navegador orientadas a la privacidad, como Privacy Badger, uBlock Origin o HTTPS Everywhere, también son grandes aliadas. Pueden bloquear rastreadores, anuncios molestos y forzar el uso de conexiones seguras cuando estén disponibles, reforzando tu protección incluso en modo de navegación normal.

Además, conviene usar un gestor de contraseñas fiable que genere claves robustas y diferentes para cada cuenta, y activar siempre que sea posible la autenticación en dos pasos (2FA). De esta manera, aunque alguna de tus contraseñas acabe filtrándose, será mucho más difícil que alguien pueda acceder a tu cuenta sin el segundo factor de verificación.

Por último, es fundamental mantener tus dispositivos y aplicaciones actualizados, desconfiar de correos y mensajes sospechosos, y evitar compartir datos personales sensibles en webs que no te transmitan confianza o que no utilicen HTTPS.

El modo incógnito es una herramienta muy práctica para gestionar mejor tu privacidad local, sobre todo cuando compartes ordenador o móvil o cuando necesitas separar tus sesiones de navegación, pero no es una capa mágica de invisibilidad en Internet; entender bien qué borra, qué mantiene y cómo se complementa con soluciones como VPN, navegadores centrados en la privacidad, extensiones antirrastreo y buenas prácticas de seguridad digital es la clave para moverte por la red con mucha más tranquilidad.

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