- Combina una autonomía de hasta 627 km WLTP con una potencia de 286 CV en su versión de rango extendido.
- Utiliza la plataforma MEB del Grupo Volkswagen pero con una puesta a punto de chasis y suspensión exclusiva de Ford.
- Presenta un diseño de SUV coupé que rinde homenaje al modelo clásico con un interior tecnológico y espacioso.

Resulta curioso ver cómo las marcas tradicionales intentan recuperar sus glorias pasadas para no quedarse atrás frente a los nuevos gigantes tecnológicos que no tienen ni un ápice de historia. Esa es precisamente la jugada de Ford con el nuevo Capri, un coche que busca aprovechar la nostalgia de quienes vivieron la fiebre de los coupé en los 70 para vender un SUV totalmente eléctrico.
Aunque rescatar el nombre de un deportivo legendario para ponérselo a un coche familiar de cinco puertas haya levantado algunas cejas, la realidad es que Ford ha querido crear un puente entre el pasado y el futuro. Eso sí, hay que dejar claro que este modelo no es un producto puramente americano, ya que comparte el ADN técnico con los modelos eléctricos de Volkswagen, aunque el resultado final tenga un sabor muy propio del óvalo azul.
Opciones de motor y autonomía

La gama del Capri se divide principalmente en tres configuraciones mecánicas. En la base tenemos el modelo de acceso, que es más sencillo y económico, con 190 CV, una batería de 58 kWh y una autonomía que ronda los 464 km, con un precio que arranca en los 39.808 euros. Para quienes buscan el máximo rendimiento, existe la variante AWD con tracción total y 340 CV que acelera de 0 a 100 km/h en 5,3 segundos, aunque su batería de 77 kWh ofrece 577 km de rango y un coste de 47.657 euros.
La unidad que más sentido tiene para la mayoría es la que hemos probado: el Ford Capri RWD de rango extendido. Este modelo cuenta con una batería de 79 kWh (aunque algunas fuentes mencionan 77 kWh útiles), que entrega una potencia de 286 CV y un par motor de 545 Nm. Lo más llamativo es que alcanza una autonomía de 627 km, lo que lo convierte en un vehículo apto para viajar sin ansias por encontrar el cargador más cercano, con un precio base de 43.908 euros.
En cuanto a la carga, el sistema varía según la batería. Las versiones RWD admiten potencias de entre 135 y 145 kW, mientras que la AWD llega a los 185 kW. A pesar de estas diferencias, en la práctica todos los modelos pasan del 10 al 80% en unos 25-28 minutos, un tiempo bastante razonable para los estándares actuales.
Comportamiento dinámico en carretera

A pesar de basarse en la plataforma MEB, el tacto al volante es sorprendentemente Ford. Se nota que han trabajado la suspensión, utilizando un sistema hidráulico propio que evita el balanceo excesivo en curvas rápidas sin sacrificar la comodidad en ciudad. Gracias a que es más ligero que la versión AWD y que la potencia empuja desde el eje trasero, el coche se siente con brío y una agilidad notable para sus 2.100 kilos aproximadamente.
No todo es perfecto, ya que hay puntos que dejan un sabor agridulce. La dirección se siente un poco artificial y demasiado indirecta, lo que te obliga a girar el volante más de la cuenta en maniobras cerradas. Asimismo, los frenos, que son de tambor en el eje posterior por herencia de la plataforma, tienen un tacto impreciso que hace difícil encontrar el punto exacto de presión en carreteras reviradas.
En autopista, el coche es una roca. El aislamiento acústico es sobresaliente, filtrando muy bien el ruido del viento, y los asistentes de conducción, como el control de crucero adaptativo, funcionan de lujo, permitiendo que el vehículo se centre limpiamente en el carril y gestione los atascos con solvencia.
Interior y habitabilidad
Al entrar, nos encontramos con un habitáculo que recuerda mucho al del Ford Explorer eléctrico. Destaca una pantalla central de 14,6 pulgadas que puede inclinarse 30 grados para evitar reflejos y que esconde un compartimento secreto llamado My Private Locker, donde puedes guardar objetos con seguridad mientras el coche está cerrado.
El espacio interior es muy generoso gracias a una distancia entre ejes de 2,77 metros. Aunque la caída del techo es pronunciada, los pasajeros traseros (incluso personas de 1,85 metros) viajan cómodos sin rozar el techo. En la parte baja, el suelo es completamente plano, lo que mejora la sensación de amplitud, aunque la plaza central sea algo justa para tres adultos.
- Maletero: Ofrece una capacidad de 572 litros, que puede expandirse hasta los 1.510 litros abatiendo los asientos.
- Cuadro de mandos: Una pantalla digital de 5,3 pulgadas, algo pequeña comparada con la pantalla central.
- Materiales: Calidad percibida alta en las zonas superiores, aunque aparecen plásticos más rígidos en las partes bajas.
Análisis de eficiencia y consumo
En el mundo real, el consumo varía según el estilo de conducción y el clima. Mientras que los datos oficiales sitúan el gasto entre 13,8 y 14,6 kWh/100 km para la versión RWD, en pruebas dinámicas por montaña hemos visto cifras que suben hasta los 21 kWh. No obstante, en condiciones normales, es razonable esperar que el coche cubra unos 450 km reales, cifra que puede mejorar usando el modo Eco.
Es importante mencionar que la bomba de calor es un extra de 1.300 euros. Este componente es vital si vives en zonas frías, ya que evita que la calefacción devore la autonomía de la batería durante el invierno. En comparación con rivales como el Kia EV6 o el Hyundai Ioniq 5, el Capri se defiende bien, aunque no sea el más eficiente del segmento.
El Ford Capri RWD logra equilibrar la nostalgia de un nombre icónico con la funcionalidad de un SUV moderno, destacando por su gran autonomía y una puesta a punto de chasis más divertida que la de sus primos alemanes. A pesar de algunos detalles a mejorar en la ergonomía y el tacto de los frenos, se presenta como una alternativa coherente y espaciosa para quienes buscan entrar en la movilidad eléctrica sin renunciar al confort de viaje y a un diseño con personalidad.