Guía de PC gaming económico para jugar bien sin gastar de más

Última actualización: febrero 5, 2026
Autor: Pixelado
  • Apostar por una plataforma moderna como AM5 garantiza mejores opciones de actualización en un PC gaming económico.
  • Invertir en una GPU con suficiente VRAM (16 GB) es clave para jugar fluido en 1440p y alargar la vida del equipo.
  • Elegir bien fuente, SSD y placa base evita cuellos de botella y problemas de estabilidad sin disparar el presupuesto.
  • Reusar monitores 1080p y algunos componentes permite destinar más presupuesto a CPU y GPU, mejorando el rendimiento general.

PC gaming económico

Si llevas años con el mismo ordenador y empiezas a notar que los juegos modernos van a tirones, que tienes que bajar gráficos a lo loco y aun así el rendimiento es un poco lotería, es probable que te estés planteando si ha llegado la hora de buscar un PC gaming económico que realmente merezca la pena. No hace falta gastarse una fortuna para jugar bien en 2026, pero sí es importante elegir con cabeza dónde ahorrar y dónde no recortar.

La gran duda de mucha gente es clara: montar un PC nuevo desde cero o intentar actualizar el equipo actual. Además, entran en juego otras preguntas: ¿merece la pena un prebuilt o mejor un PC por piezas? ¿Hasta dónde hay que estirarse en la gráfica? ¿Sigue valiendo una plataforma antigua como AM4 o compensa ir a algo más moderno como AM5? En este artículo vamos a desgranar, con calma pero al grano, qué tiene sentido comprar en 2026 si quieres un PC gaming barato pero bien equilibrado, qué componentes evitar y cómo preparar tu equipo para que no se quede viejo en dos días.

Nuevo PC gaming económico o actualizar el que ya tienes

Antes de ponerte a mirar componentes como un loco, conviene pararse y evaluar si te sale a cuenta aprovechar piezas de tu equipo actual o dar el salto a un PC nuevo completo. Mucha gente viene de torres que llevan años funcionando, donde los juegos actuales se ejecutan, pero solo después de mil ajustes, bajando sombras, texturas y efectos, y aun así el resultado no termina de ser estable.

Si estás en ese punto, lo primero es preguntarte qué puedes reaprovechar: monitores, almacenamiento, caja, fuente de alimentación o incluso algún SSD. Por ejemplo, si ya tienes uno o dos monitores 1080p con buena tasa de refresco (144 Hz o más), como ocurre con muchos usuarios que usan pantallas gaming tipo 27″ FHD 180 Hz con FreeSync, puedes centrarte en invertir el presupuesto en la torre sin preocuparte de cambiar de pantalla; incluso aprender a limpiar una pantalla LCD o LED ayuda a conservarla.

Actualizar solo la gráfica o solo la CPU en plataformas muy antiguas suele ser pan para hoy y hambre para mañana. En sockets como AM4 o plataformas viejas de Intel, aunque todavía pueden tirar, el margen de mejora real para los juegos de los próximos años es limitado. Por eso, si tu equipo ya va muy justo y quieres algo que aguante de verdad hasta 2026 y más allá, lo recomendable es plantear un salto de plataforma y no seguir estirando lo que ya está al límite.

Otro aspecto clave es el presupuesto. Con un tope de alrededor de 1.000 dólares/euros para un PC gaming económico moderno, ya puedes montar una torre capaz de mover juegos actuales a 1440p con bastante soltura. Si subes a unos 1.500, como algunos usuarios que preguntan por builds completas con RGB, WiFi y cierto margen para hacer algo de creación 3D, la cosa se pone todavía más interesante y flexible.

Qué plataforma elegir para un PC gaming económico en 2026

Uno de los errores más habituales en configuraciones baratas es centrarse solo en la gráfica y olvidarse de que la plataforma debe permitir una buena vía de actualización futura. En 2026, eso significa evitar ciertas tecnologías que, aunque hoy siguen funcionando, están al final de su vida útil si hablamos de gaming moderno exigente.

En concreto, el socket AM4 de AMD, que tantos años ha dado guerra, ya no es una buena idea para un PC nuevo pensando en el futuro. Sí, se pueden encontrar procesadores y placas a buen precio, pero la plataforma está prácticamente cerrada en cuanto a nuevas CPUs. Invertir ahora en AM4 para un PC que quieres que aguante varios años significa limitar mucho tus opciones de mejora más adelante.

En el segmento económico, la alternativa con más sentido es irse a AM5, la plataforma actual de AMD para procesadores Ryzen. Permite usar memoria DDR5, dispone de placas base bastante razonables de precio y, sobre todo, deja la puerta abierta a futuros procesadores más potentes sin tener que cambiar media torre. Intel, por su parte, tiene buenas CPUs, pero en rangos de precio ajustados no suele ofrecer el mismo equilibrio entre coste, rendimiento y longevidad de la plataforma.

Esto no significa que montar un PC Intel sea mala decisión, pero en términos de “PC gaming económico con vistas al futuro”, la relación precio/rendimiento y la promesa de soporte de AM5 la convierten en la opción más sensata. Así te aseguras que dentro de unos años, si quieres dar un salto de rendimiento, bastará con cambiar CPU (y quizá gráfica), sin tener que reinventar todo el equipo.

Procesador y gráfica: el corazón del PC gaming barato

En un PC gaming económico hay dos piezas que marcan casi todo: el procesador (CPU) y la tarjeta gráfica (GPU). El resto de componentes importan, y mucho, pero son estos dos los que definen a qué resolución y con qué calidad vas a poder jugar de forma estable en 2026.

Para la CPU, una opción muy interesante es un Ryzen 5 de 6 núcleos en plataforma AM5, como el Ryzen 5 7600X. Aunque se le considere de “generación anterior” frente a modelos más nuevos, sigue rindiendo a la altura de procesadores recientes como un hipotético Ryzen 5 9600X, sobre todo en juegos. La evolución de Zen 4 a Zen 5 no ha sido un salto gigantesco en gaming, así que apostar por un modelo de la generación previa es una forma muy inteligente de ahorrar sin perder rendimiento real.

  Cuánto cuesta Roblox de verdad: Robux, tarjetas y suscripciones

En cuanto a la GPU, aquí es donde más se nota cómo ha cambiado el mercado. Lo que hace unos años se consideraba una gráfica “barata” ahora muchas veces ronda los 300-400 dólares/euros, y los modelos con solo 8 GB de VRAM empiezan a preguntarse si se quedarán cortos en los juegos más exigentes y a resoluciones superiores a 1080p. Por eso, para montar un PC que aguante bien hasta 2026, es muy recomendable evitar ya las gráficas de 8 GB como opción principal.

Modelos en la franja de los 300 dólares como algunas tarjetas tipo Arc B580, RTX 5060 o equivalentes de AMD con 8 GB suelen ofrecer potencia aceptable, pero o bien se quedan cortas en rendimiento bruto o se topan con la limitación de memoria de vídeo cuando subes texturas y resolución. Para dar el salto real a 1440p con buena calidad, tiene más sentido ir a algo como una gráfica con 16 GB de VRAM en la gama media/alta económica.

Una tarjeta gráfica de este perfil, alrededor de 380-400 dólares/euros con 16 GB de VRAM, convierte tu máquina de “solo 1080p” en un PC capaz de mover la mayoría de juegos actuales en 1440p por encima de los 70-80 FPS con ajustes altos. Es cierto que esto estira la definición clásica de “barato”, pero la realidad del mercado en 2025-2026 es esa: para no quedarte corto antes de tiempo, hay que invertir un poco más en la GPU, priorizando siempre modelos con más memoria de vídeo.

En memoria RAM, el punto dulce para AM5 ahora mismo está en kits DDR5 de 32 GB (2×16) a 6000 MHz con perfiles optimizados. No necesitas irte a frecuencias exageradas y carísimas; un conjunto bien ajustado a 6000 MHz ofrece un rendimiento excelente en juegos por un precio sensato, sobre todo si eliges gamas que combinan fiabilidad, latencias correctas y un diseño discreto (o con RGB, si te va el rollo estético).

Para almacenamiento, en un PC gaming económico con aspiraciones de aguantar varios años, lo ideal es empezar ya con un SSD NVMe de al menos 1 TB en PCIe 4.0. Las unidades Gen4 ofrecen velocidades muy altas y, en modelos económicos sin DRAM, el rendimiento en juegos suele ser prácticamente indistinguible respecto a opciones más caras. Solo en tareas profesionales de escritura intensiva se nota más la diferencia. Por eso, un SSD tipo 1 TB Gen4 sin DRAM es una forma muy eficiente de mantener el presupuesto a raya sin sentir que te has quedado corto.

Otra cosa es si te planteas añadir un segundo SSD o reaprovechar uno SATA que ya tengas para almacenamiento secundario. En muchos casos, combinar un NVMe rápido para sistema y juegos principales con otro disco para cosas menos exigentes es una forma barata de ampliar capacidad sin disparar el coste total del PC.

tipos de memoria informática
Artículo relacionado:
Tipos de memoria informática: guía completa de RAM, ROM, caché y almacenamiento

Memoria RAM, placa base y almacenamiento: dónde ahorrar y dónde no

Una vez decidido el combo CPU + GPU, el siguiente bloque crítico es placa base, memoria RAM y SSD. Aquí hay que hilar fino para no pagar extras innecesarios, pero también para no caer en componentes justitos o de dudosa calidad que luego te den problemas.

En placas base AM5, un buen ejemplo de equilibrio es una placa B650 de formato ATX sin extras superfluos. Hay modelos muy completos por debajo de los 130 dólares/euros que, aunque no traigan WiFi integrado, sí ofrecen lo que de verdad interesa: buen VRM, varias ranuras M.2, soporte para PCIe 4.0 (y en algunos casos PCIe 5.0 para futuras unidades), puertos USB suficientes, Ethernet 2.5 Gb y opciones como BIOS flashback para facilitar actualizaciones.

Firmas como ASRock, por ejemplo, suelen destacar por ofrecer placas con buenas temperaturas en los VRM y estabilidad incluso con procesadores más potentes. Este tipo de placa permite que el día de mañana puedas montar un Ryzen de gama alta sin temer que la alimentación no esté a la altura. Que no tenga WiFi no es un drama: puedes añadir una tarjeta PCIe o un adaptador USB si necesitas conexión inalámbrica, y el ahorro en la propia placa suele compensarlo.

En memoria RAM, el punto dulce para AM5 ahora mismo está en kits DDR5 de 32 GB (2×16) a 6000 MHz con perfiles optimizados. No necesitas irte a frecuencias exageradas y carísimas; un conjunto bien ajustado a 6000 MHz ofrece un rendimiento excelente en juegos por un precio sensato, sobre todo si eliges gamas que combinan fiabilidad, latencias correctas y un diseño discreto (o con RGB, si te va el rollo estético).

Para almacenamiento, en un PC gaming económico con aspiraciones de aguantar varios años, lo ideal es empezar ya con un SSD NVMe de al menos 1 TB en PCIe 4.0. Las unidades Gen4 ofrecen velocidades muy altas y, en modelos económicos sin DRAM, el rendimiento en juegos suele ser prácticamente indistinguible respecto a opciones más caras. Solo en tareas profesionales de escritura intensiva se nota más la diferencia. Por eso, un SSD tipo 1 TB Gen4 sin DRAM es una forma muy eficiente de mantener el presupuesto a raya sin sentir que te has quedado corto.

  ¿Cómo saber si las cámaras de seguridad están grabando? Guía práctica y completa

Fuente de alimentación, caja y refrigeración: seguridad ante todo

Cuando se intenta montar un PC gaming barato, es muy tentador recortar en la fuente de alimentación, la caja y el disipador de la CPU. Y sí, son partidas donde se puede ahorrar algo, pero siempre con cabeza. Una fuente mala o una refrigeración insuficiente pueden convertir tu “PC económico” en un quebradero de cabeza.

Para una configuración con un Ryzen 5 de 6 núcleos y una gráfica de gama media/alta, el consumo real raramente se acerca a los 450 W en carga. Con esto en mente, una fuente de 600 W con certificación 80 Plus Gold suele ser más que suficiente, dejando margen para pequeños upgrades sin problemas. El truco está en elegir una marca y modelo con buena reputación, protecciones completas y una construcción decente, aunque eso signifique renunciar a que sea modular en la gama más barata.

Muchas fuentes económicas de 600 W con certificado Gold son no modulares, es decir, todos los cables salen fijos de la fuente. Esto complica un poco la gestión del cableado, pero no afecta a la seguridad ni al rendimiento si el diseño interno es bueno. Si puedes permitirte un sobrecoste de 30-40 dólares/euros, una fuente semimodular o modular facilitará mucho el montaje y el aspecto final de la torre, sobre todo si quieres un interior limpio y lucir RGB.

La caja es otro componente donde se puede ahorrar sin meterse en líos. Hay modelos ATX económicos con buena ventilación frontal, cristal templado y varios ventiladores ARGB incluidos que permiten tener un montaje vistoso sin vaciar la cartera. Lo importante es fijarse en que el flujo de aire sea decente, que quepa tu tarjeta gráfica (las modernas suelen ser bastante largas) y que haya espacio para un disipador de aire medianamente alto o incluso una refrigeración líquida AIO básica si más adelante quieres poner una.

En cuanto al disipador de la CPU, los modelos de aire de doble torre económicos han mejorado muchísimo. Hay disipadores que, por un precio contenido, ofrecen rendimiento térmico muy cercano a soluciones más caras y pueden con CPUs como un Ryzen 5 7600X sin despeinarse, e incluso con procesadores más exigentes si no te vas a hacer overclock fuerte. Son la forma más sensata de mantener temperaturas y ruido bajo control en un PC gaming barato y potente.

Un buen disipador por aire con varios heatpipes y ventiladores de 120 mm, montado en una caja con tres o cuatro ventiladores de serie, te dará un sistema fresco y silencioso incluso jugando muchas horas. Además, estos disipadores suelen reutilizarse fácilmente si más adelante cambias de CPU dentro de la misma plataforma, así que también es una inversión a medio plazo.

¿1080p o 1440p en un PC gaming económico?

Una de las grandes decisiones a la hora de plantear un PC gaming barato de 2026 es la resolución objetivo a la que quieres jugar. No es lo mismo preparar un equipo que va a estar anclado al 1080p competitivo que uno con intención de disfrutar de 1440p con buena calidad visual durante varios años.

Si ya tienes monitores 1080p de alta tasa de refresco, como un par de 27 pulgadas FHD a 180 Hz con AMD FreeSync, y estás contento con esa resolución, puedes centrarte en maximizar los FPS y la estabilidad a 1080p. Un PC de unos 950-1.000 dólares/euros bien equilibrado te permitirá jugar con gráficos altos o muy altos en casi cualquier juego actual, manteniendo tasas muy fluidas que aprovechen bien esos 144-180 Hz.

Sin embargo, si te apetece dar el salto a 1440p, la elección de la gráfica cambia un poco. A 1440p no solo importa la potencia bruta, también el tamaño de la VRAM para poder cargar texturas de alta resolución sin tirones ni bajones de rendimiento repentinos. Por eso, de nuevo, los modelos de 16 GB cobran mucho sentido si quieres estirar la vida útil del equipo.

En presupuestos algo más holgados, por ejemplo en torno a los 1.500 dólares para una torre nueva, se puede jugar con configuraciones que te den margen para ambos mundos: rendimiento excelente en 1080p competitivo y músculo suficiente para moverte a 1440p en juegos más narrativos o single-player, donde priorizas calidad frente a FPS exagerados.

La buena noticia es que, incluso si hoy sigues en 1080p porque te vale y no quieres tocar monitores, un PC bien diseñado con GPU potente y suficiente VRAM estará preparado para que, el día de mañana, cambies de monitor a 1440p sin que la torre se quede corta. Es otra forma de entender el concepto “económico”: gastar solo una vez en algo que puedas seguir usando al subir de resolución.

Ejemplo realista de PC gaming económico para 2026

Con toda la teoría sobre la mesa, viene bien aterrizarla en un ejemplo de configuración que se está viendo mucho entre quienes buscan un PC gaming barato pero listo para 2026. Hablamos de un equipo alrededor de los 950-1.000 dólares/euros que prioriza la jugabilidad en 1440p sin renunciar a un buen rendimiento en 1080p.

La base sería un procesador como un Ryzen 5 7600X montado en una placa B650 ATX económica pero completa, con buen VRM, varias ranuras M.2 y red de 2.5 Gb. Acompañado de 32 GB de DDR5-6000, un SSD NVMe de 1 TB Gen4 y una tarjeta gráfica de gama media/alta con 16 GB de VRAM en el entorno de los 380-400 dólares, obtienes un PC perfectamente capaz de superar los 80 FPS en 1440p en la mayoría de juegos actuales con ajustes altos.

  Cómo jugar Overcooked online sin errores y disfrutar del cooperativo

La alimentación correría a cargo de una fuente de 600 W 80 Plus Gold de marca fiable, aunque sea no modular para ahorrar, mientras que la caja podría ser un modelo ATX económico con cuatro ventiladores ARGB preinstalados y buena ventilación frontal. Como refrigeración de CPU, un disipador de aire de doble torre tipo 120 mm, con gran relación calidad/precio, mantendría temperaturas muy contenidas incluso jugando largo rato.

El resultado de esta combinación es un PC que ronda los 950-1.000 dólares según ofertas puntuales, pero que supera en rendimiento a la mayoría de configuraciones de 800 dólares centradas en 1080p. Además, al estar basado en AM5, deja abierta la puerta a futuros upgrades de CPU sin cambiar placa ni RAM, y una posible actualización de gráfica si dentro de unos años quieres ir todavía más allá en 1440p o probar incluso 4K.

Si a eso le sumas que algunas tiendas físicas especializadas, como centros de informática grandes tipo Micro Center en Estados Unidos, suelen ofrecer combos de CPU + placa + RAM con descuentos muy agresivos, se puede arañar todavía más valor al presupuesto, dejando margen para mejorar un poco la gráfica o la fuente sin pasarte del tope marcado.

Configuración de 1.500 para jugar y crear contenido ligero

Hay otro perfil de usuario muy habitual: quien quiere un PC nuevo entorno a los 1.500 para jugar sobre todo en 1080p (con monitores ya comprados) pero con la idea de hacer algunas cosas extra como modelado ligero o creación 3D tipo Daz 3D, edición básica o multitarea exigente, y que además le gusta cuidar la estética (RGB, color de la torre, etc.).

En estos casos, mantener los monitores 1080p de 144-180 Hz tiene mucho sentido. Con dos pantallas FHD gaming ya en casa, lo lógico es invertir el presupuesto en una torre potente, con buena gráfica y una plataforma preparada para trabajo ligero. Aquí se puede jugar un poco más con la CPU, subiendo a modelos con más núcleos si el software que vas a usar se beneficia de ello.

La duda de siempre es si montar un equipo completamente AMD (CPU + GPU) o combinar procesadores AMD con gráfica Nvidia, o viceversa. La realidad actual es que, para un PC gaming económico o de gama media, AMD ofrece un equilibrio muy bueno de precio y rendimiento en CPU y GPU, mientras que Nvidia sigue siendo muy fuerte en tecnologías específicas como el ray tracing y sus soluciones de escalado y reescalado basadas en IA.

En 1080p con juegos tipo Borderlands, simuladores de mesa digitales, juegos de cartas online y títulos similares, lo que más vas a notar es tener una buena tasa de FPS estable, una VRAM suficiente y drivers sólidos. Tanto AMD como Nvidia cumplen de sobra aquí, así que la decisión suele reducirse al precio real de la gráfica en el momento de la compra y a las funciones extra que te interesen (software de captura, codecs, tecnologías de streaming, etc.).

Con 1.500 de presupuesto, es posible incluir una torre negra con panel lateral de cristal, componentes con iluminación RGB, una buena refrigeración (ya sea aire premium o una AIO sencilla) y, si no tienes WiFi integrado en la placa, una tarjeta añadida de calidad. Esta configuración permite no solo jugar holgadamente en 1080p a tasas muy altas, sino también aprovechar mejor aplicaciones de creación 3D y multitarea gracias a una CPU con más hilos y a los 32 GB de RAM, que en estos usos sí se agradecen mucho.

En cualquiera de estos escenarios, lo importante es tener claro que un “PC gaming económico” en 2026 no es el mismo concepto que hace años. Ahora, para que realmente sea una compra inteligente, debe aprovechar una plataforma moderna, una GPU con VRAM generosa y componentes de calidad donde no te juegues la estabilidad. Así consigues un equipo que, sin ser el más caro, te acompañará muchos años tanto para jugar como para experimentar con otros usos más creativos.

Al final, la clave para dar en el clavo con un PC gaming económico para 2026 está en ajustar bien el dinero: reutilizar monitores y piezas que aún tengan sentido, apostar por una plataforma actual como AM5, evitar gráficas cortas de VRAM, elegir una fuente fiable y un buen SSD de 1 TB, y decidir desde el principio si apuntas solo a 1080p o quieres tener margen real para 1440p. Con esa base clara, tanto si montas un equipo de unos 1.000 como si te vas a algo más completo por 1.500, tendrás una máquina equilibrada, con buena relación calidad/precio y preparada para seguir disfrutando de los juegos que vayan llegando en los próximos años sin volverte loco tocando ajustes cada vez que salga un título nuevo.

Si a eso le sumas que algunas tiendas físicas especializadas, como centros de informática grandes tipo Micro Center en Estados Unidos, suelen ofrecer combos de CPU + placa + RAM con descuentos muy agresivos, se puede arañar todavía más valor al presupuesto, dejando margen para mejorar un poco la gráfica o la fuente sin pasarte del tope marcado.

En estos casos, mantener los monitores 1080p de 144-180 Hz tiene mucho sentido. Con dos pantallas FHD gaming ya en casa, lo lógico es invertir el presupuesto en una torre potente, con buena gráfica y una plataforma preparada para trabajo ligero. Aquí se puede jugar un poco más con la CPU, subiendo a modelos con más núcleos si el software que vas a usar se beneficia de ello y, si te interesa la apariencia, seguir la cultura del lifestyle gamer.

Grupolandia Grupos de Whatsapp SeguidoresMania Despedidas Granada | Despedidas de Soltera en Granada Parada Creativa Diseño Web en Granada Posicionamiento Seo Granada Guía Alfa Saltos de Linea Ole Tus Juegos Awy Loquendo Loquendo | Voz Loquendo SEO GRANADA Apúntate Una Marlos Generación Digital