- Configurar iOS con copias en iCloud, bloqueo biométrico y permisos bien ajustados protege tus datos frente a fallos y curiosos.
- Dominar Centro de Control, pantalla de inicio, Fotos, teclado, Spotlight y Atajos multiplica la productividad sin instalar apps extra.
- El ecosistema Apple (AirDrop, Handoff, widgets, FaceTime, llavero) facilita trabajar entre dispositivos con seguridad y comodidad.
- Para crear apps iOS, combina buen diseño, pruebas exhaustivas y cumplimiento estricto de las normas de Apple y la seguridad.
Si usas un iPhone a diario, en tu bolsillo llevas mucho más que un móvil: llevas fotos personales, documentos de trabajo, contraseñas, cuentas bancarias y buena parte de tu vida digital. Cuidar el software que instalas, cómo configuras iOS y qué haces con tus apps es clave para no llevarte sustos con pérdidas de datos, fallos de seguridad o un rendimiento pobre.
Además, cada vez son más las personas que quieren ir un paso más allá y aprender a desarrollar apps para iOS o, como mínimo, entender qué hay detrás del ecosistema de aplicaciones del iPhone. Tanto si solo quieres exprimir tu smartphone como si te planteas crear tu propia app sin volverte loco con la programación, hay una serie de consejos y buenas prácticas que te van a ahorrar tiempo, dinero y dolores de cabeza.
Protege tus datos en iOS y haz copias de seguridad como un profesional
Lo primero es asumir una verdad incómoda: en cualquier momento puedes sufrir un fallo de hardware, un bug de software o un descuido que provoque que tus fotos, documentos y configuraciones desaparezcan del iPhone. Por suerte, Apple y otros fabricantes han ido incorporando herramientas que facilitan tenerlo todo a salvo si algo sale mal, y conocer cómo hacer un downgrade de iOS de forma segura puede ayudarte en casos extremos.
En iOS cuentas con iCloud para sincronizar y guardar automáticamente fotos, contactos, contraseñas, documentos y copias completas del sistema. Lo más sensato es activar la copia de seguridad automática y revisar qué se está guardando en la nube, ajustando si quieres ahorrar espacio o priorizar ciertos datos.
Además de iCloud, merece la pena activar opciones como la nueva app Contraseñas, que centraliza todos tus inicios de sesión con acceso biométrico, y revisar los permisos de cada aplicación desde Ajustes > Apps: puedes limitar el acceso a fotos, cámara, micrófono, ubicación o la actividad en segundo plano para reducir tanto riesgos de privacidad como consumo de batería.
Un truco de seguridad muy potente es bloquear apps sensibles (banca, archivos privados, mensajería…) con Face ID. Manteniendo pulsado el icono de muchas apps verás la opción de requerir Face ID para abrirlas, de modo que nadie pueda cotillear si te coge el iPhone aunque este esté desbloqueado.
Domina iOS 18: trucos de interfaz, productividad y personalización
iOS 18 ha dado un paso adelante enorme en personalización y en pequeños atajos que, en conjunto, hacen que el software del iPhone sea mucho más flexible, potente y cómodo de usar. Si acabas de estrenar iPhone o vienes de iOS 17 o de Android, conviene dedicarle un rato a dejarlo fino.
El nuevo Centro de Control no es solo un panel con botones: ahora puedes organizarlo por páginas, con grupos de controles para sonido, conectividad o domótica, y añadir o quitar accesos según lo que uses de verdad. Recuerda que muchos iconos tienen acciones extra si mantienes el dedo pulsado, por ejemplo, elegir entre cámara trasera o frontal o activar la linterna con distintos tipos de haz.
La pantalla de inicio por fin permite colocar iconos donde te dé la gana, dejando huecos para encajar mejor los widgets con tu fondo. También puedes alternar entre iconos normales, negros o tintados en un solo color, e incluso hacer que estos colores combinen con el fondo gracias al cuentagotas. Esto no es solo estética: una buena organización visual ayuda a encontrar apps más rápido y a reducir distracciones.
En la pantalla de bloqueo tienes aún más juego: puedes crear varias pantallas, cambiar estilo del reloj, añadir pequeños widgets con información rápida (tiempo, batería, calendario, etc.) y vincular cada diseño a un modo de concentración. Así, de un vistazo sabrás si el móvil está en modo trabajo, descanso o no molestar.
Si se te hace pequeño el texto o las interfaces, desde Ajustes > Pantalla y brillo > Tamaño de texto y Visualización puedes aumentar el tamaño de letras, ventanas y elementos interactivos, algo clave si quieres reducir la fatiga visual o si el iPhone lo usan también personas mayores.
Potencia el teclado, Spotlight y los atajos para trabajar más rápido
Una de las grandes virtudes del software de iOS es que, sin necesidad de instalar nada raro, puedes automatizar acciones, corregir texto de forma inteligente y moverte por el sistema a toda velocidad si conoces los trucos correctos.
El teclado nativo ha mejorado bastante y ahora permite escribir en dos idiomas a la vez, respetando la gramática de ambos sin volverte loco con las correcciones automáticas. Además, puedes activar la sustitución de texto para crear atajos: escribes, por ejemplo, “mld” y se convierte en tu mail largo de trabajo, o “dircasa” y aparece tu dirección completa.
Si te cuesta colocar el cursor en un punto concreto del texto, mantén pulsada la barra espaciadora y el teclado se convierte en un trackpad con el que mover el punto de inserción con mucha más precisión. Añadiendo un segundo dedo puedes seleccionar texto como si estuvieras usando la tecla Shift en un ordenador.
Spotlight, el buscador universal de iOS, es otro pilar del software que a menudo se infravalora. Deslizando ligeramente hacia abajo en el escritorio puedes buscar apps, contactos, archivos, fotos, resultados web e incluso hacer operaciones matemáticas o conversiones sin abrir la calculadora. También tiene su propia barra opcional en la parte inferior del escritorio, que puedes activar o desactivar desde Ajustes > Pantalla de inicio.
Por último, la app Atajos es el arma secreta para los más inquietos: te permite crear automatizaciones encadenando acciones como cambiar ajustes, abrir apps, enviar mensajes o reproducir música en función de condiciones concretas (llegar a casa, conectar unos auriculares, determinada hora, etc.). Con algo de práctica puedes ahorrarte docenas de toques al día.
Fotos, cámara y multimedia: saca partido de todo el software visual de iOS
El iPhone se ha convertido en la cámara principal de mucha gente, y el software de iOS está lleno de opciones para ir más allá del simple “apuntar y disparar”. Conviene afinar algunos ajustes y conocer funciones ocultas de la app Cámara y de Fotos.
En Ajustes > Cámara puedes cambiar la resolución y el formato de foto y vídeo. Por defecto, el iPhone no usa siempre la máxima calidad para evitar que las fotos y los vídeos ocupen demasiado espacio, pero si te interesa grabar en 4K o disparar en formatos de alta calidad, ahí puedes activar estas opciones. También desde ahí puedes activar el nivel, una guía sencilla que te dice si la foto está recta o torcida.
Las Live Photos capturan unos segundos antes y después de la imagen, lo que te permite elegir el fotograma exacto que quieras o crear pequeños efectos de animación tipo GIF. Los estilos fotográficos son otro ajuste avanzado: se trata de perfiles predeterminados (más cálido, frío, contrastado, etc.) que se aplican desde que abres la cámara, algo muy útil si sueles editar siempre en una línea similar.
En la app Fotos, iOS 18 estrena un rediseño completo con una pantalla principal única donde puedes ver las fotos recientes, desplazarte a días anteriores, filtrar por colecciones o personalizar qué secciones aparecen y en qué orden. La parte interesante es la inteligencia integrada: el sistema detecta personas y mascotas, agrupa sus fotos, reconoce animales, plantas e incluso permite buscar texto dentro de las imágenes.
Además, puedes mantener pulsado sobre un sujeto en una foto para aislarlo y convertirlo en sticker listo para usar en mensajes, con la opción de añadir texto y jugar con distintos estilos. También puedes eliminar el fondo de una imagen para usar solo la figura principal o copiar y pegar ese recorte directamente en otra app sin necesidad de herramientas externas.
Organiza notificaciones, modos de concentración y gestos “ocultos”
Si quieres que el software de tu iPhone trabaje para ti y no al revés, tienes que domar las notificaciones y usar a fondo los modos de concentración. De lo contrario, tu móvil se convierte en un festival interminable de avisos, banners y sonidos que no te dejan vivir.
Los modos de concentración permiten definir perfiles con reglas distintas de notificaciones, pantallas de inicio, fondos y filtros de apps. Puedes crear uno para trabajo, otro para dormir, otro para ocio… e incluso asociar cada modo a una pantalla de bloqueo concreta para identificarlo al instante. Dentro de cada uno eliges quién y qué apps pueden interrumpirte.
El clásico “No molestar” se puede ajustar para que se desactive automáticamente cuando salgas de un lugar concreto. Desde el Centro de Control, mantén pulsado en Modos, toca los tres puntos del modo y activa la opción de mantenerlo hasta que abandones tu ubicación actual. Ideal para reuniones, cine u oficinas compartidas.
En la pantalla de bloqueo, las notificaciones se pueden acumular muy rápido. Con el botón de la X arriba a la derecha borras todas las notificaciones pendientes de golpe, algo útil si hace horas que no miras el móvil y el panel es un caos. Eso sí, hazlo con cuidado para no perder algo importante.
Hay gestos menos conocidos que también marcan la diferencia: puedes tocar la parte superior de la app para volver al principio de una lista de forma instantánea, usar dos dedos para deslizar hacia abajo y seleccionar rápidamente múltiples correos o mensajes, o configurar toques en la parte trasera del iPhone para hacer capturas de pantalla, abrir una app o activar un atajo desde Accesibilidad > Tocar.
Widgets, AirDrop, ecosistema Apple y trucos entre dispositivos
Una de las grandes ventajas del software en iOS es cómo se integra con el resto del ecosistema de Apple, desde el Mac hasta el iPad o incluso un PC con Windows. Los widgets, AirDrop y Handoff hacen que pasar información de un dispositivo a otro sea tan simple como un par de toques.
En la pantalla de inicio puedes combinar iconos y widgets, pero si te desplazas a la izquierda accederás a una vista especial solo con widgets, ideal para concentrar allí todo lo que quieres consultar de un vistazo. Recuerda que hay widgets informativos y otros interactivos, con botones que permiten reproducir música, marcar tareas o controlar dispositivos sin abrir la app.
AirDrop sigue siendo la forma más cómoda de pasar fotos, vídeos, documentos o contactos entre dispositivos Apple sin cables ni configuración complicada. Y con NameDrop puedes intercambiar tu tarjeta de contacto simplemente acercando dos iPhone. Apple está ampliando su uso para compartir incluso pagos entre dispositivos.
Handoff y el portapapeles universal permiten que copies texto, imágenes o archivos en un dispositivo y los pegues en otro siempre que uses la misma cuenta de iCloud y tengas activada la opción de AirPlay y Handoff. Esto es oro puro si trabajas con un Mac y un iPhone a la vez, por ejemplo, para copiar un fragmento de texto escaneado en Notas y pegarlo en un documento de escritorio.
Incluso FaceTime ha abierto un poco la puerta al mundo Windows: puedes crear un enlace de llamada y compartirlo con usuarios de PC compatibles (soporte H.264), que se conectarán desde el navegador. Y si tienes un Mac, éste puede usar la cámara del iPhone como webcam o pedirle que escanee documentos directamente desde el menú contextual del escritorio.
Accesibilidad y opciones avanzadas de control en iOS
La accesibilidad en iOS no es solo para personas con discapacidad evidente; muchas de sus funciones se pueden aprovechar para usar el iPhone de formas creativas cuando tienes las manos ocupadas o quieres reducir esfuerzo.
Una de las novedades de iOS 18 es el control del teléfono con la mirada. Activando el seguimiento ocular desde Ajustes > Accesibilidad, el sistema permite moverse por menús y seleccionar elementos solo con los ojos, algo pensado, sobre todo, para personas con movilidad reducida, pero que también puede ser útil en determinados contextos.
Los toques traseros, ya mencionados, son configurables para dos o tres golpes y se asocian a accesos directos como silenciar el dispositivo, abrir una app concreta, lanzar un atajo o hacer una captura. Este gesto convierte literalmente la carcasa en un botón invisible.
También destacan las posibilidades de crear patrones personalizados de vibración para llamadas y notificaciones. Puedes componerlos “a mano” dando toques en una pantalla y asignarlos a contactos concretos o tipos de aviso. Así, con solo sentir la vibración sabrás si lo que llega es una llamada importante o una alerta cualquiera.
Por último, si combinas Accesibilidad, Atajos y modos de concentración puedes montar flujos de uso del iPhone extremadamente eficientes: desde perfiles para conducir, trabajar o hacer deporte hasta automatizaciones ligadas a localización, hora o conexiones.
Buenas prácticas de seguridad para apps y software en iOS
El ecosistema de la App Store es relativamente seguro, pero eso no significa que puedas bajar la guardia. Si desarrollas o usas aplicaciones de terceros, te interesa conocer algunas medidas de seguridad que se aplican (o deberían aplicarse) a cualquier app iOS bien hecha.
Por dentro, una app segura debe cuidar la codificación defensiva (validar entradas, evitar inyecciones, no dejar claves a la vista), el uso de cifrado robusto y el almacenamiento seguro de datos sensibles. Para esto último, el llavero de iOS y, cuando procede, el Secure Enclave son claves: ahí se guardan contraseñas, tokens y secretos de forma cifrada y aislada.
La comunicación con servidores remotos tiene que ir siempre sobre HTTPS con TLS, idealmente aplicando Security Transport (ATS) y técnicas como el anclaje de certificados para evitar ataques man-in-the-middle. En apps críticas (banca, salud, empresa) se recomiendan también estrategias avanzadas de protección en tiempo de ejecución (RASP), ofuscación del código y mecanismos antimanipulación para que sea mucho más difícil hacer ingeniería inversa o inyectar código malicioso.
Es conveniente que los desarrolladores realicen auditorías y pruebas de seguridad periódicas: análisis estático y dinámico de la app, tests de penetración que simulen ataques reales y revisión de librerías de terceros para detectar vulnerabilidades conocidas. La seguridad no es algo que se configure una vez y se olvide; hay que mantenerla viva con cada actualización.
Como usuario, tu parte del trato es sencilla: instala apps solo desde la App Store oficial, sospecha de aplicaciones demasiado simples que solo muestran una web incrustada, evita dar permisos que no tengan sentido para el tipo de app y mantén siempre iOS y tus aplicaciones actualizadas a la última versión estable.
Primeros pasos para crear tu propia app iOS: opciones y caminos
Si vienes del mundo web (HTML, CSS, PHP, algo de JavaScript) y te ronda por la cabeza una idea de app, es normal sentirse abrumado. Los ecosistemas Android e iOS tienen sus propios lenguajes y herramientas, y parece que haya que aprender dos mundos distintos solo para probar una idea de negocio. La buena noticia es que no siempre es así.
En iOS, el desarrollo nativo gira en torno a Xcode como IDE y Swift (o, más antiguo, Objective-C) como lenguaje principal. Xcode se descarga gratis desde la App Store de macOS y permite tanto crear proyectos completos como usar “playgrounds” para trastear con Swift sin toda la complejidad de una app real. Es ideal para familiarizarse con la sintaxis y con la forma de pensar del entorno Apple.
Si no quieres volverte programador móvil profesional y solo quieres lanzar una app en iOS y Android a la vez, puedes optar por frameworks multiplataforma como React Native o Flutter. Con ellos escribes la mayor parte del código una sola vez y lo despliegas en ambas plataformas. El rendimiento suele ser muy bueno para un gran número de apps “clásicas” (contenido, formularios, comercio, etc.), aunque para juegos muy pesados o funciones de hardware muy específicas sigue compensando el desarrollo 100% nativo.
Otra alternativa, si lo tuyo no es el código, son los creadores de apps tipo GoodBarber, que ofrecen una interfaz visual donde configuras diseño, secciones (artículos, fotos, eventos, mapas, formularios…), módulos de fidelización, cupones, chat y comunidad y complementos personalizados. Este tipo de plataformas permiten lanzar una app funcional sin tocar código, centrando tu esfuerzo en el contenido, el diseño y la experiencia de usuario.
Sea cual sea el camino, los pasos básicos se repiten: definir con mucha claridad la idea y el objetivo de la app, analizar la competencia y las tendencias, diseñar el flujo de pantallas y la navegación, desarrollar, probar a conciencia en dispositivos reales y, por último, lanzar y promocionar la app con una buena estrategia de ASO y marketing.
Peculiaridades de iOS frente a Android al desarrollar y publicar apps
Si ya has hecho algo en Android, notarás que iOS tiene sus propias normas y manías. Apple cuida mucho la experiencia y la imagen de su tienda, así que es más exigente que Google a la hora de revisar y aprobar aplicaciones antes de que lleguen al público.
Uno de los puntos clave es el diseño: Apple insiste en que el icono sea claro, reconocible y adaptado al formato cuadrado con esquinas redondeadas. Olvídate de fotos sin más o de meter texto chiquitito; el icono tiene que funcionar bien incluso muy pequeño. Además, la navegación debe ser coherente, con botones de regreso que indiquen a qué pantalla vuelves (no un simple “Atrás”) y elementos con tamaño suficiente para tocarlos cómodamente.
En cuanto a contenido, Apple no quiere apps demasiado básicas (una sola pantalla con una web incrustada suele ser rechazada), ni betas, ni versiones “lite” incompletas. Tampoco permite sistemas de pago de terceros dentro de la app que esquiven su pasarela: las compras integradas deben pasar por su sistema, salvo casos muy específicos regulados por sus propias normas.
También debes prestar atención al uso de APIs y versiones del sistema. Si la app requiere funciones de una versión muy reciente de iOS, hay que indicar correctamente la versión mínima soportada o implementar compatibilidades para no romper la app en dispositivos con sistemas algo más antiguos.
Por último, está el factor legal: no puedes usar en tu interfaz ni en tus contenidos material con copyright ajeno sin permiso (logos de terceros, personajes, etc.), y las guías de Apple dejan claro que las apps deben aportar valor real al usuario, no ser clones vacíos. Antes de enviar tu app a revisión, merece la pena repasar la documentación de directrices de la App Store punto por punto.
En conjunto, si cuidas cómo configuras iOS, mimas el software que instalas y sigues unas cuantas buenas prácticas al usar o desarrollar apps, puedes convertir tu iPhone en una herramienta muy segura, flexible y potente, capaz de acompañarte desde las tareas más básicas del día a día hasta proyectos complejos de trabajo o creación de contenido sin que el sistema te frene por falta de opciones.